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ESTUDIO ANTROPOMÉTRICO EN UN GRUPO DE HOMBRES Y MUJERES DE LA TERCERA EDAD EN LA CIUDAD DE MÉXICO*

*Este trabajo fue presentado parcialmente en el II Congreso Internacional de Nutriología; 1996 abril 17-20; Monterrey, Nuevo León, México.
 

Salud Pública Méx 1996; Vol. 38(6):466-474

Indice

Autores

MARÍA DEL CONSUELO VELÁZQUEZ-ALVA, M.C., M. EN C.,(1) LILIA CASTILLO-MARTÍNEZ, LIC. EN NUTR.,(1) ESTHER IRIGOYEN-CAMACHO, C.D., M.S.P.,(1) MARCO ANTONIO ZEPEDA-ZEPEDA, FÍS. MAT.,(1) LUIS MIGUEL GUTIÉRREZ-ROBLEDO, M.C.,(2) PILAR CISNEROS-MOYSEN, LIC. EN NUTR.(3)

(1) Departamento de Atención a la Salud, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México.
(2) Jefe del Departamento de Geriatría, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ), México.
(3) Departamento de Geriatría, INNSZ, México.

Resumen

Estimar valores antropométricos en un grupo de hombres y mujeres de la tercera edad en la Ciudad de México. Material y métodos. Se realizó un estudio de corte transversal en 508 sujetos mayores de 60 años, registrados como jubilados y pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social o asistentes al Instituto Nacional de la Senectud, durante el segundo semestre de 1995. Se utilizaron protocolos de estandarización para registrar sus características antropométricas. Se realizaron pruebas t de Student para detectar diferencias en los valores promedio entre hombres y mujeres, en general, como en cada subgrupo de edad conformado; también el análisis de correlación de Pearson del índice de masa corporal (IMC) con las variables antropométricas; se tomó un nivel de significancia de p< 0.05. Resultados. Doscientos treinta individuos de la población de estudio correspondieron al sexo masculino y 278 al femenino, la edad promedio fue de 66.9 y 67.3 años, respectivamente. El promedio de peso en los hombres fue de 70.7 kg, con una desviación estándar (DE) de 9.9, la estatura de 164 cm (DE 6.5) y el IMC de 26.4 (DE 3.7). La distribución del IMC mostró que 50.9% de los hombres y 54% de las mujeres evaluados se ubicaron en el rango de 25.0 a 29.9; se obtuvo un coeficiente de correlación superior a r 0.70 (p< 0.001) entre el IMC con las circunferencias de cintura y de cadera. Conclusiones. Con base en el IMC, aproximadamente tres cuartas partes de la población de estudio presentó sobrepeso u obesidad. Es posible que la evaluación tanto de sobrepeso como de obesidad en el anciano requiera de un ajuste en los valores de normalidad de este índice.

Palabras clave: anciano; antropometría; índice de masa corporal; México

Abstract

The aim of the present study was to estimate basic anthropometric measurements in a group of elderly men and women from Mexico City. Material and methods. A cross-sectional study was carried out among senior citizens registered in the National Institute of the Elderly and National Institute of Social security in Mexico City. Standardized protocols were used to measure the anthropometric characteristics of the study group. The analysis included Student t tests to detect differences in average values between men and women in general and in each age subgroup formed. In addition, Pearson correlation analysis of the body mass index (BMI) with anthropometric variables was performed; p<0.05 was taken as the level of significance. Results. A total of 508 people aged 60 or older participated in the study; 230 were males and 278 were females. The average age was 66.9-years-old in the male group and 67.3-years-old in the female group. Among men the average weight was 70.7 kg, standard deviation (SD 9.9), height was 164 cm (SD 6.5) and BMI was 26.4 (SD 3.7). Among women the average weight was 60.8 kg (SD 9.9), height was 150 cm (SD 5.9) and BMI was 27.1 (SD 4.0). The distribution of the BMI showed that 50.9% of men and 54% of women were between 25.0 and 29.9. A correlation coefficient over r 0.70 (<p 0.001) was found between BMI and waist and hip circumferences. Conclusions. Based on the BMI about threequarters of the population was overweight or obese. It is possible that the assessment of being overweight and of obesity in elderly people needs to be adjusted considering revised normality values.

Key words: elderly; anthropometry; body mass index; Mexico

Solicitud de sobretiros: Dra. María del Consuelo Velázquez Alva. Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Calzada del Hueso 1100, colonia Villa Quietud, Coyoacán, 04960 México, D.F.

Introducción

EN LOS PAÍSES del tercer mundo se ha brindado poca importancia al aspecto de salud y nutrición de los ancianos, a pesar de que los ciudadanos mayores de 60 años han sido un grupo poblacional de rápido crecimiento tanto en los países desarrollados como en los no industrializados. Según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1950 había alrededor de 200 millones de ancianos en todo el mundo; en 1970 su número había aumentado a 350 millones y, según proyecciones, se calcula que para el año 2000 habrá 590 millones de ancianos en el mundo.1 En 1990 el grupo de ancianos en México (individuos mayores de 60 años), ascendió a 5 millones de personas, equivalente al 6.1% de la población total en ese momento; esta proporción superó al 5.6% alcanzado por el mismo grupo de edad en 1970. En números absolutos, el crecimiento de ancianos durante ese periodo fue de 2.3 millones de personas, equivalente a una tasa de crecimiento medio anual de 3.1%, superior a la de 2.6% registrada para la población total en esos veinte años.2
Con el proceso de envejecimiento ocurren cambios fisiológicos y de la composición corporal. Particularmente, se presentan modificaciones en la proporción y distribución de la masa magra y grasa en el organismo3 y se ha sugerido que existe una asociación importante entre estas alteraciones y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, obesidad y diabetes mellitus; todos ellos padecimientos comunes en la tercera edad.4 En este sentido, es importante considerar el estado nutricio de los ancianos para evaluar su estado de salud y el riesgo de desarrollar algunas enfermedades crónico-degenerativas. Actualmente existen distintos métodos para valorar el estado de nutrición de los individuos; éstos pueden incluir aspectos clínicos, dietarios, hematológicos, inmunológicos, metabólicos y antropométricos, entre otros.5 Particularmente, para evaluar la composición corporal existen técnicas complejas que requieren de alta tecnología, como lo son la hidrodensitometría, las técnicas de dilución, la utilización de potasio marcado y el análisis por bioimpedancia eléctrica.6 Sin embargo, en el campo de la antropometría, en particular, se cuenta con técnicas simples, prácticas, no invasivas y de bajo costo que solamente requieren de personal entrenado. Además, proporcionan una estimación cuantitativa satisfactoria de los depósitos de grasa y de la masa muscular en el organismo.7 En la última década se publicaron diversos estudios que aportan información relacionada con las características antropométricas de grupos de ancianos de diversas partes del mundo. Asimismo, se han estudiado indicadores de composición corporal como el índice de masa corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal y el índice de cintura-cadera.8-14 Varios de estos trabajos informan cifras elevadas de estos indicadores, lo que sugiere la presencia de sobrepeso u obesidad en grupos de la tercera edad. En México se cuenta con pocos estudios antropométricos en grupos de ancianos y se tiene escasa información sobre las diferencias en la composición corporal entre los hombres y las mujeres mayores de 60 años. El propósito del presente estudio fue obtener información sobre características antropométricas y composición corporal de mujeres y hombres ancianos registrados en el Instituto Nacional de la Senectud (INSEN) y jubilados y pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la Ciudad de México.

Material y Métodos

El presente estudio, de tipo descriptivo y transversal, se llevó a cabo durante el segundo semestre de 1995, con un total de 508 individuos mayores de 60 años, en dos grupos:
  • Uno de hombres y mujeres de 60 años de edad o más, residentes en la Ciudad de México, registrados como jubilados y pensionados del IMSS. La cohorte fue reclutada en forma consecutiva al momento de asistir al cobro de sus pensiones y, luego de obtener el consentimiento informado, se aplicaron los criterios de exclusión para la selección de la muestra.
  • Otro constituido por hombres y mujeres asistentes a credencialización por parte del INSEN, siguiendo el mismo procedimiento. Se incluyeron aquellos individuos orientados en tiempo, espacio y lugar; con capacidad de valerse por sí mismos para la deambulación; con conocimiento de no padecer alguna enfermedad grave; y ambulatorios, esto es, no pertenecientes a algún asilo de ancianos ni hospitalizados.
El tamaño de la muestra se estimó siguiendo el método de Lehr (16 s2/d2) tomando como variable de referencia el peso.

El registro de las características antropométricas de los individuos se realizó con base en el protocolo establecido para la medición antropométrica en ancianos de De Groot y colaboradores.15 Los examinadores se estandarizaron previamente de acuerdo con el método de Habicht16 y se consideraron las especificaciones recomendadas por Lohman y colaboradores.17

Las medidas antropométricas registradas fueron: peso,
estatura, envergadura, pliegues cutáneos (bicipital, tricipital, subescapular, suprailiaco y de pantorrilla); circunferencias corporales (brazo, cintura, cadera y pantorrilla) y altura de rodilla. A partir de estas mediciones, se estimó el área muscular braquial (AMB),18 el IMC19 y el porcentaje de grasa corporal.20

La medición de peso se realizó con una sola báscula electrónica portátil, marca Torino que se calibró antes de cada medición, con capacidad para 200 kg, graduada en gramos. La medición de la estatura se realizó con un estadímetro de cursor de plástico en forma de escuadra y flexómetro de plástico, graduado en centímetros. La medición de los pliegues cutáneos se realizó con un plicómetro tipo Harpenden, graduado en milímetros. La medición de las circunferencias corporales se realizó con una cinta métrica flexible no elástica, graduada en centímetros. La altura de rodilla se determinó de acuerdo con la técnica de Chumlea,21 utilizando una cinta métrica flexible no elástica, graduada en centímetros.

Los resultados fueron capturados en una base de datos (Dbase III Plus) y sometidos a análisis estadístico. Para detectar diferencias en los valores promedio entre hombresy mujeres, calculados a partir de las mediciones  antropométricas obtenidas, se realizaron pruebas t de Student, tanto en general como en cada grupo de edad conformado. Asimismo, se realizó el análisis de correlación (de Pearson) del IMC con las variables antropométricas.

Para todas las pruebas estadísticas se tomó un nivel de significancia de p< 0.05. El análisis estadístico se realizó utilizando el paquete de cómputo Statistics Analysis System (SAS/PC).22

Resultados

De los individuos estudiados, 230 (45.28%) correspondieron al sexo masculino y 278 (54.72%) al femenino. La edad promedio fue de 66.86 para los hombres, con una desviación estándar (DE) de 6.42 y de 67.33 (DE 6.81) para las mujeres, la diferencia no fue significativa. La información sobre su ocupación indicó que, en el grupo de hombres, 57.4% declaró haber desarrollado un trabajo u oficio por cuenta propia, 30.4% como empleado y 12.2% como obrero. En el grupo de mujeres, 85.0% declaró haberse dedicado a labores del hogar, en tanto que 9.3% a un trabajo por cuenta propia y 5.6% haber trabajado como empleada. Entre los hombres se registró que 5.2% eran profesionistas y 1.8% entre las mujeres.

El grupo en su conjunto pertenece a la clase media urbana.

En el cuadro I se presentan los valores promedio de
cada una de las variables antropométricas medidas para hombres y mujeres. Se observó que para las variables peso, talla, envergadura, circunferencia de cintura, altura de rodilla, circunferencia de pantorrilla y AMB, los valores promedio de los hombres son mayores que los de las mujeres (p< 0.001). En todos los pliegues cutáneos, grasa corporal y circunferencia de cadera los valores promedio fueron mayores en las mujeres (p< 0.001). No se obtuvo diferencia significativa en los valores promedio del IMC y de la circunferencia media del brazo. La población de estudio se dividió en cinco grupos quinquenales de edad; en el cuadro II se presenta su distribución por edad y sexo.  Se observó que la distribución de los grupos de edad en hombres y mujeres es semejante. Particularmente, tanto en hombres como en mujeres el grupo de edad mayor lo constituyen los individuos de 60 a 64 años. En el cuadro III se presentan los valores promedio de cada una de las variables antropométricas por grupo de edad, para hombres y mujeres. Se encontró que para las variables peso, talla, envergadura, circunferencia de cintura, altura de rodilla y circunferencia de pantorrilla los valores promedio de los hombres son mayores que los de las mujeres, en todos los grupos de edad, siendo significativa la diferencia (p< 0.001), excepto en el último grupo de edad para las variables circunferencia de cintura y de pantorrilla. Los pliegues cutáneos tricipital, bicipital y de pantorrilla fueron mayores en las mujeres (p< 0.01); esta diferencia no fue significativa en el último grupo de edad para el pliegue bicipital. En los pliegues subescapular y suprailiaco únicamente hubo diferencia significativa en el primer grupo de edad, siendo mayor el valor para las mujeres. El valor promedio de la grasa corporal fue mayor en las mujeres en todos los grupos de edad (p< 0.0001). Para la circunferencia de cadera y el IMC sólo hubo diferencia significativa en el primer grupo de edad (p< 0.01), siendo mayor en ambos casos para las mujeres. En cuanto a la circunferencia media del brazo no se encontraron diferencias significativas entre los hombres y las mujeres. El AMB fue mayor en el grupo del sexo masculino que en el del femenino en los dos primeros quinquenios y en el último (p< 0.001).







La población de estudio se clasificó en cinco categorías, según el valor del IMC. En la figura 1 se muestra la distribución, por sexo, de los individuos según las categorías formadas. La mayoría de los sujetos se ubicó en el rango de 25 a 29.9 (50.87% de los hombres y 53.96% de las mujeres).

En el cuadro IV se presentan los resultados del análisis de correlación del IMC por sexo, con las demás variables.

Se encontró una fuerte correlación (p< 0.0001) del IMC con el peso y las circunferencias de cintura y de cadera, para ambos sexos. En la circunferencia media del brazo también se encontró una fuerte correlación para las mujeres (r= 0.72, p< 0.0001) y de menor grado para los hombres (r= 0.53, p< 0.0001). Se observó que existe una correlación de menor significancia con el pliegue tricipital (r= 0.39 en hombres y r= 0.52 en mujeres) y con el de pantorrilla (r= 0.43 en hombres y r= 0.52 en mujeres); así como también con la grasa corporal, la circunferencia de pantorrilla y el AMB, para ambos sexos.




Discusión

Los resultados del presente estudio describen características antropométricas y de composición corporal en un grupo de ancianos del Distrito Federal. Se observó que el peso corporal fue 16.4% mayor en los hombres respecto a las mujeres (70.7 kg vs 68.8 kg), mientras que la talla fue 9.3% mayor en el grupo del sexo masculino (163.9 cm vs 149.9 cm) y el AMB fue 8.5% superior en este grupo (35.5 cm2 vs 30.2 cm2). Al analizar la información obtenida de estas mediciones para cada uno de los grupos de edad, a pesar de que cambian los porcentajes en que son mayores los valores promedio de los hombres respecto a las mujeres, las diferencias continúan siendo significativas y con la misma tendencia. En relación con los pliegues cutáneos, no se encontraron sujetos con valores que reflejaran disminución en sus reservas de energía y los pliegues mostraron valores más altos en las mujeres que en los hombres; con diferencias superiores al 47% en el tricipital, bicipital y de pantorrilla y de por lo menos 6.5% en el subescapular y suprailiaco. Los pliegues cutáneos donde se encontró mayor diferencia fueron el de pantorrilla y el tricipital (60.3% y 59.1%, respectivamente).

Esto es congruente con la información de la literatura sobre el tema que indica una mayor acumulación de grasa en las extremidades en las mujeres que en los varones.

Al realizar el análisis por grupos de edad, y considerando sólo las diferencias significativas, la tendencia continúa igual, las mujeres presentan mayores depósitos de grasa corporal evaluados por la medición de pliegues cutáneos.9,13,23 En el estudio de Durnin y Womersley20 en el que se incluyó a ingleses de 50 a 72 años de edad, se midieron los pliegues cutáneos, además se utilizó hidrodensitometría para medir el porcentaje de grasa corporal, se observó que las mujeres tenían valores de 11 puntos porcentuales más elevados que los hombres (39 y 28%, respectivamente). Los resultados del presente trabajo mostraron una diferencia de 8.5 puntos entre hombres y mujeres. Por otro lado, las cifras de porcentaje de grasa corporal encontrada en los ancianos evaluados en este estudio fueron similares a las informadas en ancianos holandeses;12 donde el valor promedio para las mujeres fue de 40.0% y el de las mujeres de este estudio fue de 41.8%; en el grupo de hombres, el procentaje en los ancianos de Holanda fue de 29.5% y en los mexicanos de 31.4%. De acuerdo con la clasificación de Garrow24 para el IMC, no se encontraron sujetos con bajo peso. El análisis por sexo mostró que únicamente la tercera parte de los ancianos varones se ubicaron dentro de las cifras que se consideran normales, y la mitad de los sujetos en la categoría de sobrepeso, mientras que 13.0% presentó obesidad de primer grado. Los porcentajes de ancianas con sobrepeso y obesidad fueron ligeramente superiores a los de los hombres. Estos datos indican que en la población examinada existe una alta prevalencia de ancianos con sobrepeso y un porcentaje importante con obesidad. Los datos derivados de la Encuesta Nacional de Nutrición de 1988 en México25 mostraron una prevalencia de sobrepeso de 32.8% en mujeres de 35 a 49 años (con un IMC mayor de 27.3); asimismo, se observó que a medida que aumenta la edad se incrementa la prevalencia de sobrepeso.

En congruencia con esta información, los datos derivados del presente estudio muestran también una elevada prevalencia de sobrepeso en mujeres mexicanas de la tercera edad en el Distrito Federal. La presencia de obesidad se ha relacionado con efectos negativos para la salud del individuo, ya que suele favorecer el desarrollo de alteraciones cardiovasculares, respiratorias, metabólicas y psicológicas, entre otras. También se reconoce su impacto sobre la tasa de mortalidad en personas con padecimientos crónicos como diabetes mellitus, afecciones coronarias y litiasis vesicular.26

Se ha informado que el rango de 22 a 25 del valor del IMC está asociado con el bajo riesgo de desarrollar enfermedades crónico-degenerativas. Asimismo, estudios realizados por compañías de seguros de Estados Unidos de América (EUA) indicaron que los valores del IMC se van incrementando con la edad.27 En este sentido, el Commitee on Diet and Health, Food and Nutrition Board sugirió que el rango de 25 a 29 del IMC sea considerado como el deseable para la población de edad avanzada.28 En términos de este criterio, los resultados de normalidad, sobrepeso y obesidad en la población estudiada tendrían que ser modificados y los grupos con sobrepeso u obesidad serían menores. En estudios realizados en ancianos de países desarrollados se ha informado que la mayor parte de la población presenta valores del IMC superiores al rango que se considera normal en la población adulta.23,29 Aún más, otros trabajos realizados en EUA también señalan el impacto de la edad sobre los estándares de peso y sugieren ajustarlos de acuerdo con la edad del individuo.30

Actualmente, el IMC es un indicador que se utiliza con frecuencia en la evaluación del estado de nutrición de los individuos.31 En el presente trabajo se encontró una correlación significativa del IMC con las circunferencias tanto de cintura como de cadera, por lo que estas mediciones en los ancianos pudieran ser de utilidad para evaluar la presencia de sobrepeso y obesidad en este grupo de población.

No obstante que las comparaciones internacionales tienen limitaciones debido a diferencias de carácter metodológico entre los estudios, de selección de muestra, de criterios de inclusión y de estandarización interexaminadores, tomadas con cautela, se considera que pueden ser de utilidad. Para el grupo de mujeres ancianas estudiadas en esta investigación, se encontró que el valor promedio del IMC fue inferior al informado en ancianas de Italia,29 y España,23 y fue superior al registrado en poblaciones de Costa Rica,8 China,10 EUA,9 y Escocia.32

Los valores del IMC fueron muy similares entre ancianas mexicanas y holandesas (27.06 vs 27.1).12 En los hombres examinados en el presente estudio el promedio del IMC fue de 26.5, inferior al encontrado en ancianos de China,10 España23 y EUA;9 pero superior a los valores informados en personas de la tercera edad de Costa Rica,8 Holanda,12 Italia29 y Escocia.32 El IMC de los ancianos mexicanos tuvo valores similares a los obtenidos en población de España.23

Los resultados del presente trabajo sugieren que se debe prestar mayor atención al estado de nutrición de los ancianos y se recomienda desarrollar programas de salud dirigidos a la prevención del sobrepeso y la obesidad, así como ampliar estrategias de atención para su tratamiento.

CONCLUSIONES

En general, las medidas de masa grasa fueron más elevadas en las mujeres que en los hombres, mientras que la estimación de masa muscular fue superior en hombres. Con base en el valor del IMC, se estimó que más de la mitad de la población en ambos sexos presentó sobrepeso. Es posible que la evaluación del sobrepeso y la obesidad en el anciano requiera de un ajuste en los valores de normalidad que comúnmente se le asignan al IMC del adulto. La información derivada del presente trabajo puede ser de utilidad en la evaluación del estado de nutrición de ancianos; sin embargo, se requiere de investigaciones adicionales a fin de lograr una caracterización más precisa de las medidas antropométricas en población mexicana de la tercera edad de otras zonas y regiones del país, que incluyan otro tipo de estudios relacionados con su estilo de vida actual.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen el apoyo brindado para la realización
de este trabajo al doctor Oscar Manuel Adán Guerrero de la Dirección de Asistencia del INSEN, al licenciado José Antonio Sánchez de la Subdelegación No. 3 Coyoacán del IMSS, y a la licenciada Alejandra San Vicente de la Subdelegación No. 8 San Angel del IMSS. Nuestro agradecimiento también a todos los participantes en el estudio, ya que sin su entusiasta colaboración este trabajo no hubiera sido posible.

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