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Artículos Originales


LA DESNUTRICIÓN INFANTIL EN EL MEDIO RURAL MEXICANO: ANÁLISIS DE LAS ENCUESTAS NACIONALES DE ALIMENTACIÓN

Salud Pública Méx 1993; Vol. 35(6):658-666

Indice

Autores

ABELARDO AVILA-CURIEL, M.EN C., D.C.S.(1) ADOLFO CHAVEZ-VILLASANA, M.S.P.(2) TERESA SHAMAH-LEVY, M. EN C.(1) HERLINDA MADRIGAL-FRITSCH, M.S.P. (3)

(1) Investigador de la Subdirección General de Nutrición de Comunidad, Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán" (INNSZ), México.
(2) Subdirector General de Nutrición de Comunidad, INNSZ.
(3) Jefe del Departamento de Vigilancia Epidemiológica de la Nutrición, INNSZ

Resumen

Este estudio analiza los datos de las encuestas nacionales de alimentación en el medio rural mexicano realizadas en 1974, 1979 y 1989, con el objetivo de comparar los niveles y las tendencias de la prevalencia de la desnutrición en la población menor de 5 años. La prevalencia de desnutrición durante este periodo tuvo pocos cambios (de 49% a 53% de la población con peso para la edad inferior a -1 DE y de 17% a 19% inferior a -2 DE respecto a la de referencia OMS-NCHS-). Al examinar la información separadamente por zonas de pobreza e indigenismo, se aprecia que la aparente estabilidad es la resultante de un proceso de polarización nutricional: mejoría importante en las zonas de mayor desarrollo económico con prevalencia baja de desnutrición al inicio del periodo, y deterioro notable de las zonas pobres, indígenas y de alta prevalencia de desnutrición inicial.

Palabras clave: desnutrición, encuesta, México

Abstract

The national food surveys of 1974, 1979 and 1989 were analysed in order to evaluate the levels and tendencies of the malnutrition prevalence in children one to five years old. The malnutrition prevalence mantained its level with minor changes: it increased from 49 to 53 per cent in the group with -1 SD, and from 17 to 19 percent in those with -2 SD, in relation with the OMS-NCHS standards. If the information is analysed by social sectors, it is possible to conclude that the apparent stability is due to a process of nutritional polarization: the areas that had lower figures improved as the poor and Indian areas with high prevalence of initial malnutrition deteriorated even more.

Key words: malnutrition, survey, Mexico.


Solicitud de sobretiros: Dr. Abelardo Avila Curiel, Investigador de la Subdirección General de Nutrición de Comunidad. Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", Vasco de Quiróga 15, colonia Tlalpan, 14000 México, D.F.

Introducción

En 1958 el Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán" (INNSZ) inició el estudio sistemático de las características, distribución y magnitud de la desnutrición en México. Se realizó una primera serie de 29 encuestas, entre 1958 y 1962, 21 de éstas en comunidades del medio rural, y las ocho restantes en zonas semi-rurales, suburbanas y barrios populares del Distrito Federal. Las comunidades se seleccionaron a partir de que sus características sociodemográficas fueran representativas de las zonas en las que estaban ubicadas. El propósito de esta investigación fue reconocer en las características de la población el riesgo nutricional; para ello, se recopiló con la mayor minuciosidad posible información socioeconómica, clínica, alimentaria y antropométrica de preescolares, escolares y adultos, así como muestras de sangre y alimentos para su análisis nutriológico en laboratorio. El indicador antropométrico utilizado para la evaluación fue el peso para la edad de acuerdo a la clasificación de Gómez; se consideró como población de referencia la de Meredith-Stuart (patrón Harvard).1

En el periodo 1963-1974 se continuó el levantamiento sistemático de una segunda serie de 20 encuestas nutricionales, con el fin de tener un mejor panorama de la nutrición en el país. La clasificación y población de referencia empleadas para la estimación antropométrica del estado de nutrición de la población menor de cinco años, fueron las mismas que en la primera serie de encuestas. Si bien la falta de simultaneidad de la casuística acumulada fue una limitante para comparar los datos, la lenta transformación de las condiciones de nutrición en el medio rural permitió que la información no perdiera su vigencia durante una década. Los resultados obtenidos en el segundo grupo de encuestas son semejantes a los de la serie 1958- 1963: una dieta limitada en calorías, pobre en proteínas y muy defectuosa en su equilibrio de nutrimentos.2 A éstas se añadió una tercera serie de encuestas nutricionales realizadas antes de 1977, en las que se incorporaron otras nueve comunidades rurales3 completando una casuística de 58 comunidades.

Con esta información, recopilada a lo largo de 20 años, se contó por primera vez con una estimación fundamentada de la magnitud de la desnutrición en la población mexicana, en los medios rural y urbano marginal. En el cuadro I se presentan los resultados de desnutrición en preescolares de la serie de encuestas realizadas entre 1958 y 1976, de acuerdo con la ubicación en cinco grandes zonas geográficas del medio rural. Resalta la alta prevalencia de desnutrición detectada en la población preescolar, particularmente en las zonas sur y sureste, donde afectaba alrededor del 80 y 90 por ciento de los preescolares respectivamente; incluso en la zona norte, la de menor prevalencia, era del 70 por ciento de acuerdo con los criterios utilizados.4 Es necesario señalar que estos niveles de desnutrición probablemente sobrestiman la magnitud de su prevalencia real en las zonas aludidas, al sumar tres sesgos en el mismo sentido: la clasificación usada (Gómez), la población de referencia (Harvard)5 y el criterio de selección de las comunidades. De cualquier forma, los resultados de estas encuestas permiten apreciar la grave situación nutricional del medio rural mexicano y la urgente necesidad de emprender acciones decididas para su atención.



A principios de la década de los setenta se intentó establecer un Programa Nacional de Alimentación dentro de la estructura del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Desnutrición), que enfrentara de manera integral los graves problemas de desnutrición del país. Era evidente que se necesitaba contar con información actualizada y confiable que permitiera identificar, en forma más precisa, la magnitud, distribución geográfica y características de los problemas nutricionales de la población. El INNSZ realizó en 1974 la primera Encuesta Nacional de Alimentación en el medio rural mexicano (ENAL 74). Desafortunadamente, la crisis económica y política por la que atravesó el país al finalizar el sexenio 1970-1976, así como la falta de continuidad de los programas sociales en el nuevo periodo de gobierno impidieron que dicho programa se llevara a cabo. Una mínima parte de esta encuesta se procesó, permaneciendo inédita hasta 1990, sin que haya tenido un efecto real en la planeación de estrategias ni en la toma de decisiones de los programas y acciones relacionados con la alimentación y nutrición popular.

Durante el periodo del auge económico petrolero en 1979, nuevamente se intentó instrumentar un ambicioso programa nacional con el objetivo de combatir la desnutrición y los problemas alimentarios de la población del país. En esa ocasión, durante un par de años se realizaron un conjunto de acciones a nivel nacional con el apoyo político y financiero del llamado Sistema Alimentario Mexicano. Una de las actividades consistió en levantar la segunda Encuesta Nacional de Alimentación en el medio rural (ENAL 79), bajo la coordinación del INNSZ y con la participación operativa del Instituto Nacional Indigenista (INI) y los Servicios Coordinados de Salud en los Estados, de la Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA).6,7

La crisis y el término del periodo de gobierno provocaron, una vez más, el desmantelamiento del programa y la cancelación de la generación de información epidemiológica acerca de los niveles y tendencias de la desnutrición en el país.

En el periodo 1982-1988 se produjo un vacío de información en cuanto a la vigilancia epidemiológica de la nutrición. Las estadísticas de mortalidad infantil y preescolar dejaron de darse a conocer y se llegó a tener un rezago de cinco años en su publicación. No existió el apoyo suficiente para la investigación de las condiciones nutricionales de la población, por lo que ésta se redujo considerablemente.

La Dirección General de Epidemiología de la SSA realizó en 1988 la Encuesta Nacional de Nutrición (ENN 88). Debido al diseño muestral de ésta, sólo fue posible desagregar la información antropométrica de alrededor de 7 400 niños en cuatro grandes regiones geográficas del país sin diferenciación urbano-rural. Debido a que en dichas regiones existen grandes contrastes socioeconómicos en su interior, si bien esta encuesta facilitó que se realizara una estimación estadísticamente confiable de los niveles nacionales de desnutrición en la población menor de cinco años, no permitió apreciar su magnitud en los habitantes en situación de riesgo mayor. Los indicadores antropométricos informados en esta encuesta incluyen peso/edad, talla/edad y peso/talla, en relación con la población de referencia de la organización Mundial de la Salud (OMS-NCHS).8

La tercera Encuesta Nacional de Alimentación en el medio rural (ENAL 89) se realizó en 1989. Se desarrolló con el apoyo de la Comisión Nacional de Alimentación; la coordinación técnica estuvo a cargo del INNSZ y el trabajo de campo lo ejecutaron el INI, los servicios estatales de salud de la SSA a través del Programa de Nutrición y Salud de la Dirección General de Salud Materno-Infantil, y el Instituto Mexicano del Seguro Social-Solidaridad; asimismo, contó con la colaboración del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia. Esta encuesta fue una réplica de la ENAL 79 y su aplicación en las mismas comunidades permitió tener una visión dinámica de la evolución de las condiciones de nutrición de la población en el medio rural.9

Como puede apreciarse, las encuestas nacionales de alimentación en el medio rural aportan la información más consistente y comparable de que se dispone para poder apreciar los niveles de desnutrición, su distribución geográfica y evolución en los años recientes. En este estudio se analiza la información de la antropometría en niños en edad preescolar de las encuestas nacionales de alimentación realizadas en el medio rural en 1974, 1979 y 1989, con el objetivo de comparar niveles y tendencias de la prevalencia de desnutrición en este grupo de edad durante esos años.

Material y Métodos

Para el desarrollo de esta investigación se reprocesaron las bases de datos con los registros antropométricos de las tres encuestas de la serie ENAL, mediante los programas SCAIN* y SAS**.

*Sistema de Cálculo Antropométrico INNSZ, desarrollado por la División de Nutrición de Comunidad del INNSZ.
**Statistics Analisys System, SAS Institute, 1989. Marca Registrada.


La ENAL 74 se aplicó a 10 772 familias de 90 comunidades rurales con menos de 2 500 habitantes, representativas de las 90 regiones geoeconómicas en las que se dividió al país de acuerdo a la regionalización propuesta por Bassols;10 se obtuvo información antropométrica de talla y perímetro mesobraquial de 7 108 niños entre uno y cinco años.

En la ENAL 79 se estudiaron 21 248 familias de 219 comunidades rurales: nuevamente se encuestaron las 90 comunidades de 1974 más 129 seleccionadas aleatoriamente en proporción a la población de las 90 regiones. Se obtuvo información antropométrica de talla y perímetro mesobraquial en 11 500 niños entre uno y cinco años de edad.

La ENAL 89 recabó datos de 20 759 familias de las mismas localidades estudiadas por la ENAL 1979. Se registró el peso, la talla y el perímetro de brazo de 15 400 niños menores de cinco años. Los indicadores antropométricos y la población de referencia fueron peso/edad, talla/edad y peso/talla en relación con la población de referencia OMS-NCHS, los mismos que se usaron en la ENN de 1988. Con las mediciones de perímetro braquial y peso se construyó, mediante regresiones por rangos de edad y sexo, un modelo de ajuste polinomial para estimar la equivalencia aproximada entre perímetro braquial y peso para la edad en desviaciones estándar; de esta manera fue posible reprocesar la información de las dos encuestas anteriores de la serie ENAL, de tal forma que se pudieran comparar entre sí con un estimador del peso para la edad.

Los resultados de estas encuestas ubican a las comunidades estudiadas en 19 zonas definidas mediante análisis de conglomerados a partir de variables geoeconómicas, nutricionales y alimentarias (figura 1). La estimación de la distribución de las categorías de estado de nutrición a nivel de zona, se ajustó a la estructura de población según condición indigenista, y para la distribución global se ajustó según la estructura de población por zonas. La estructura modelo fue la observada en la ENAL 79.




Es necesario indicar que el extravío de las encuestas de cinco comunidades de Chihuahua, correspondientes a la SSA, limitan la comparabilidad de la zona IV.

Además de la comparación por zonas nutricionales, se procedió a agrupar las mismas de acuerdo con su nivel de prevalencia de nutrición, donde contrastan las cuatro en mejores condiciones con las cuatro peores. Asimismo, se comparó el comportamiento de acuerdo con la condición indígena de los habitantes de las comunidades encuestadas estratificándolas en base a si su población era mayoritariamente indígena (comunidad indígena), minoritariamente indígena (comunidad con presencia indígena) o bien si no existía población indígena (comunidad no indígena). Finalmente se asignaron las comunidades de la ENAL 89 a las tres regiones establecidas por la ENN 88, con objeto de comparar la prevalencia observada para cada región en ambas encuestas.

Resultados

PANORAMA NACIONAL POR ZONAS

En el cuadro II se muestra la comparación de los resultados de las tres encuestas, para las 19 zonas, sobre el estado de nutrición de la población entre uno y cinco años de acuerdo con la estimación del peso para la edad, en intervalos de desviaciones estándar (DE). Con objeto le simplificar el análisis, se consideró que se está en déficit nutricional leve cuando el valor observado está entre -1 y -2 DE; moderado entre -2 y -3 DE, y severo por debajo de -3 DE.




Al comparar Las ENAL 74-89 se aprecia que los porcentajes de desnutrición han surtido muy poca modificación durante los 15 años en los que se aplicaron las tres encuestas; sin embargo, al analizar las zonas por separado, se observan notables modificaciones en la prevalencia de desnutrición.

Las siete zonas del norte del país (zonas I a VII) muestran niveles de (desnutrición muy bajos; menos del 7 por ciento de la población de entre uno y cinco años tuvo el peso para edad por (debajo de -2 DE respecto de la mediana. En general, se observó que esta zona tiende a mejorar constantemente.

Las zonas del centro del país (zonas VIII, IX, X, XII y XIV) indican también una mejoría, pero aún es considerable el porcentaje de población en los niveles altos de desnutrición; alrededor del 14 por ciento de los niños presentó un peso para su edad menor a -2 DE.


Las seis zonas del sur y sureste del país, así como la de la Huasteca en el Golfo de México, que siempre habían presentado los peores niveles de desnutrición, también en el periodo 1979-1989 tuvieron un importante deterioro. En cuatro de estas zonas, el porcentaje de población de uno a cinco años con peso para la edad menor a 2 DE por debajo de la mediana fue de 30 a 40 por ciento, y en las otras tres resultó superior al 15 por ciento.

La distribución geográfica de la prevalencia de desnutrición observada en la ENAI. 89 se presenta en la figura 2.




CONTRASTE ENTRE LAS ZONAS EN MEJORES Y PEORES CONDICIONES

La Frontera, la Península de Baja California, y las zonas correspondientes a los estados de Sonora y Sinaloa, que se distinguen por tener un alto desarrollo económico, son las que presentaron niveles de normalidad más elevados, además de mostrar una mejoría notable. Entre 1979 y 1989, el porcentaje de niños con peso para la edad superior a -1 DE se incrementó de 65 a 76.5 por ciento, mientras que el de los desnutridos con peso menor a -2 DE disminuyó de 11.9 a 5.1 por ciento.

Las cuatro zonas correspondientes a los estados de Oaxaca y Chiapas, la Huasteca y la Península de Yucatán, que siempre han tenido la mayor marginación socioeconómica, son las que presentaron los niveles más altos de desnutrición y de mayor deterioro. Entre 1979 y 1989 disminuyó el porcentaje de niños con peso para la edad superior a -1 DE, de 39.2 a 30.8 por ciento, mientras que el de los desnutridos con peso para la edad menor a -2 DE Se incrementó de 28 a 34.1 por ciento.

CONTRASTE ENTRE ZONAS INDIGENAS Y NO INDIGENAS

En el cuadro III se compara la prevalencia de desnutrición en la población de uno a cinco años de edad, estimada por los indicadores peso/edad y talla/edad, en las comunidades estratificadas de acuerdo a su condición indígena, así como su evolución entre 1979 y 1989.



En las comunidades indígenas el 70 y 80 por ciento de la población tenía peso y talla, respectivamente, por debajo de -1 DE. Mas del 30 por ciento de la población presentó talla para la edad menor a -3 DE y peso para la edad menor a -2 DE (déficit severo). Prácticamente no hubo mejoría significativa entre 1979 y 1989.

Las comunidades con presencia indígena muestran una mejor condición y una evolución favorable en ambas encuestas. Si bien el porcentaje de la población con peso para la edad superior a -1 DE se mantuvo alrededor del 50 por ciento, la población con peso inferior a -2 DE disminuyó de 21.5 por ciento en 1979 a 15.8 por ciento en 1989. La ganancia en talla fue más notable al reducirse la población con talla para la edad inferior a -1 DE, de 70 a 60 por ciento y descender la prevalencia de déficit severo de 18.1 a 14.5 por ciento.

Las mejores condiciones se observaron en las comunidades no indígenas; ahí la población con déficit de peso disminuyó de 45.8 a 39.9 por ciento, y con déficit de talla de 64.6 a 53.3 por ciento. La prevalencia del déficit severo de peso y talla también tuvo un descenso importante: la de peso bajó de 16.9 a 11.6 por ciento y la de talla de 15.5 a 10.4 por ciento.

COMPARACION DE LA ENN 88 Y LA ENAL 89

La prevalencia de desnutrición en el medio urbano suele ser notablemente inferior a la del medio rural; debido a ello se esperaba que la prevalencia observada en la ENAL 89 (rural) fuera consistentemente superior en todas las zonas de la ENN 88 (urbano-rural), acentuándose aún más esta diferencia por el hecho de que 1989 fue un mal año para la agricultura. Sin embargo; esto no sucedió así (cuadro IV).





En ambas encuestas, se observa una importante diferencia entre el norte y el sur del país. La ENN 88 indica que en la región norte el 67.5 por ciento de la población menor de cinco años de edad tuvo peso normal para la edad, mientras que la ENAL 89 señala un 77.8 por ciento. En la zona Centro la normalidad fue de 58.9 y 63.2 por ciento respectivamente, mientras que en la sur se obtuvieron diferencias mínimas de 47.9 y 46.3 por ciento. La población desnutrida con peso para la edad inferior a -2 DE, resultó de 10.7 vs 5.3, 14.5 vs 1 1.0, y 20.9 vs 22.2 por ciento, respectivamente para las tres regiones y las dos encuestas
.

Al ajustar la estructura de población por región, la distribución global por rangos de DE resulta prácticamente idéntica para ambas encuestas: 59 por ciento de normalidad, 26.5 de desnutrición leve, y 14.5 de desnutrición moderada y severa. Sin embargo, si se excluye a la zona metropolitana de la Ciudad de México, que no se consideró en la ENAL 89, y se comparan únicamente las tres regiones correspondientes, la prevalencia de la encuesta rural fue superior a la de la encuesta urbano-rural, que indica para estas tres regiones 56 por ciento de normalidad, 27.6 por ciento de desnutrición leve y 16.4 por ciento de desnutrición moderada y severa.

La ENN 88 confirmó que los niveles de desnutrición en la zona metropolitana de la Ciudad de México, son bastante menores en comparación con el medio rural. En la capital del país, donde reside el 20 por ciento de la población nacional, el 70 por ciento de los niños estudiados tuvo peso normal para su edad, y solamente se registró 6.3 por ciento de desnutridos por debajo de -2 DE.

Discusión

La desnutrición es uno de los principales problemas de salud en el país. Afecta a un porcentaje importante de la población y, asociada con otros factores, es responsable de la mayor parte de la mortalidad evitable y de considerables daños a la salud de la niñez.11 La información aquí analizada permite apreciar que, en las tres últimas décadas, ha disminuido notablemente la desnutrición en las zonas del país donde el desarrollo económico es mayor. En cambio, las zonas pobres y de pobreza extrema, han quedado excluidas casi por completo de los beneficios del desarrollo económico y social. Su población, alrededor de 20 millones de mexicanos, padece graves problemas de desnutrición que, lejos de solucionarse, muestran una tendencia al deterioro, sin que los programas para el mejoramiento alimentario y nutricional de esta población indiquen algún efecto positivo.

Las zonas con mayor deterioro nutricional son las que tienen población indígena. Como puede apreciarse, el ligero descenso de los niveles de desnutrición en la población preescolar del medio rural mexicano, en la última década, fue en la población no indígena. Las comunidades indígenas, en su conjunto, no tienen prácticamente ninguna mejoría. Por el contrario, durante la última década sufrieron un mayor deterioro, no obstante que, diez años atrás, ya presentaban niveles muy elevados de desnutrición.

Es preciso señalar la gran similitud de los perfiles de nutrición encontrados en la ENAL 89 y la ENN 88. Se esperaba que la ENN 1988, al estudiar población tanto urbana como rural, tuviera niveles más bajos de desnutrición que la ENAL 1989. Bajo este supuesto, la desnutrición en el medio rural sería más elevada que la manifestada por la ENAL 1989.

El panorama epidemiológico de la desnutrición en México se caracteriza por una profunda y creciente polarización, en la que las zonas pobres presentan una prevalencia muy elevada de desnutrición, en tanto que el medio urbano tiene también, en otro sentido, una mala nutrición, debido a excesos y desequilibrios en la dieta consumida, con consecuencias negativas para la salud.12

Los resultados de la serie ENAL revelan una situación nutricional del país cuyas repercusiones en la salud de la población tienden a ser sumamente graves. La ENAL 1989 en el medio rural estimó, por el método de Brass, una mortalidad infantil de 90 por mil nacidos vivos en las comunidades menores de 2 500 habitantes,9 50 puntos por arriba del promedio nacional y más de 70 en relación con la Ciudad de México. La muerte es el caso extremo del daño a la salud por la desnutrición; antes de que ocurra, el organismo trata de adaptarse sacrificando crecimiento, desarrollo y calidad de vida. Los millones de niños mexicanos sobrevivientes con algún grado de desnutrición verán mermada, frecuentemente en forma irreversible, su potencialidad humana. Terminar con la desnutrición infantil debe ser una de las prioridades estratégicas para el desarrollo social, económico y político del país.

Referencias

1. Chávez A, ed. Encuestas nutricionales en México. Volumen I: Estudios de 1958 a 1962. 2a Edición. México, D.F.: División de Nutrición del Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", 1974: 1-342.1.
2. Pérez-Hidalgo C, ed. Encuestas nutricionales en México. Volumen II: Estudios de 1963 a 1974. México, D.F.: División de Nutrición del Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", 1976: 1-290.
3. Pérez-Hidalgo C, ed. Encuestas nutricionales en México Volumen III: Estudios en Grupos Especiales. México, D.F.: División de Nutrición del Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", 1976: 35-46.
4. Chávez A. La alimentación y los problemas nutricionales. México, D.F.: Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", División de Nutrición, 1982: 21-22.
5. Avila A. La antropometría en la vigilancia epidemiológica de la nutrición. En: Chávez A, ed. La vigilancia epidemiológica de la nutrición, nuevos conceptos y avances metodológicos. México, D.F.: Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", 1990: 25-41.
6. Madrigal H, Moreno O, Chávez A. Encuesta Nacional de Alimentación 1979. Resultados de la encuesta rural analizada por entidad federativa y desagregada según zonas nutricionales. México, D.F.: Instituto Nacional de la Nutrición. División de Nutrición "Salvador Zubirán", 1982.
7. Madrigal H , Chávez A, Moreno O, García T, Gutiérrez G. Consumo de alimentos y estado nutricional de la población del medio rural mexicano. Rev Inv Clin 1986; 38(Suplemento):9-20.
8. Secretaría de Salud, Dirección General de Epidemiología. Encuesta Nacional de Nutrición 1988. Resultados Nacionales y por Regiones. México, D.F.: DGE-SSA, 1988.
9. Madrigal H. Avila A. Encuesta nacional de alimentación en el medio rural 1989. México, D.F.: Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán"-Comisión Nacional de Alimentación, 1990.
10. Bassols A. Geografía económica de México. México, D.F.: Ed. Trillas, 1972: 400-418.
11. Puffer RR, Serrano CV. Características de la mortalidad en la niñez. Washington, D.C.: Organización Panamericana de la Salud, 1973: 169-194. Publicación científica número 262.
12. Chávez A, Avila A. The food and nutrition situation in Mexico, a report of the 1960-1990 tendencies. Mexico, D.F.: Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán" INNSZ- IFPRI, 1992:1-10

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