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LA CALIDAD DE LA ATENCIÓN A LA SALUD EN LOS ESTADOS UNIDOS: NUEVAS TENDENCIAS

Salud Pública Méx 1993; Vol. 35(3):288-290

Indice

Autores

K. Tina Donahue (1)

(1) Vicepresidente por Educación de la Comisión Conjunta para la Acreditación de las Organizaciones de atención a la Salud, Estados Unidos de Norteamérica.

Resumen

Los Estados Unidos de Norteamérica gastan más del 13 por ciento del producto interno bruto en la atención a la salud. Los consumidores, los proveedores y los que pagan la atención quieren el valor de cada dólar que se gasta, lo que significa que necesitan información sobre los costos y la calidad de la atención. Desde 1986 la Comisión Conjunta de Acreditación de Organizaciones de Atención a la salud lanzó su Agenda para el Cambio en un esfuerzo para cambiar el proceso de acreditación de estándares de estructura a proceso. Actualmente la Comisión Conjunta cuenta con nuevos indicadores que son el resultado de intensas pruebas piloto. La Comisión Conjunta estimula y facilita la calidad de la atención en las organizaciones y reconoce que los conceptos de la Mejoría Continua de la Calidad son sólo una manera de mejorar el desempeño.

Palabras clave: calidad de la atención, EUA, indicadores de calidad, comisión conjunta


Abstract

The United States of America is consuming more than 13 percent of the gross national product in health care. The health care consumers, payors and providers want value for their health care dollar, and that means they need information on cost and quality of care. The Joint Commission on Accreditation of Health Care Organizations launched its Agenda for Change in 1986 in an effort to convert the accreditation process from structure to performance focused standards. Now, the Joint Commission has a new set of indicators that have undergone rigorous testing. The Joint Commission stimulates and facilitates quality, as well as recognizes that Continuous Quality Improvement is just one of may means to improve performance.

Key words: quality of care, USA, quality indicators, JCAH


Solicitud de sobretiros: K. Tina Donahue, Joint Commission on Acreditation of Health Care Organization, Boulevard Oakbrook Terrace, Illinois 60181, EUA.

Introducción

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES de 1992 han estimulado el interés del público hacia la atención a la salud, pues ese rubro demanda más del 13% del Producto Interno Bruto (el más elevado de todas las naciones industrializadas); de esa manera, aspectos tales como los costos y el valor de la atención a la salud y el acceso a los servicios de salud, son el tema de acalorados debates políticos. Muchas son las soluciones que se han propuesto para controlar los elevados costos de la atención a la salud, en el contexto de los planes integrales de reforma de la atención a la salud. Estas propuestas proceden de distintas ideologías, y se espera que alguna sea elevada a la categoría de ley antes de las elecciones presidenciales del otoño.

Cada facción se preocupa por resolver los problemas de la atención a la salud, partiendo de la misma idea básica: es el momento de limitar objetivamente los costos. Sin embargo, el debate irá mucho más allá de la mera consideración de los costos.

No se puede soslayar la ecuación costo/calidad; los usuarios, los proveedores y los que pagan la atención a la salud quieren obtener el valor de cada dólar que invierten en la atención a la salud; pero para ello, necesitan información acerca del costo y de la calidad de la atención.

En las últimas décadas, han evolucionado los métodos para monitorizar, inspeccionar y evaluar la atención clínica. El enfoque cambió de la auditoría médica a la garantía de calidad, y de ahí al mejoramiento de la calidad hasta nuestro paradigma más reciente, el de mejoramiento continuo de la calidad (MCC) y la gerencia para la de calidad total (CT).

Me pregunto si nos encontramos en el camino correcto al optar "por una vía sinuosa", como dijo el Dr. Donabedian en su Conferencia Magistral del IX Congreso de la Sociedad Internacional para la Garantía de Calidad. Después de todo, ¿acaso la "búsqueda de la calidad" no implica recurrir a todos los elementos habidos para conseguirla, en el intento continuo por mejorar nuestro desempeño, ya sea individual u organizacional? Considero que el mejoramiento del desempeño para mejorar la atención de la salud de los pacientes es algo por lo se ha luchado durante mucho tiempo.

La Comisión Conjunta para la Acreditación de las Organizaciones de Atención a la Salud (Joint Commission on Accreditation of Health Care Organizations), lanzó en 1986 su Agenda para el Cambio. El esfuerzo de la Comisión se centra en la transformación total del proceso de acreditación, en un sistema más actualizado y sofisticado orientado al desempeño.

Es una creencia generalizada que el desempeño se refleja en la capacidad de una organización para llevar a cabo aquellas actividades de gestión, administración, clínicas y de apoyo, que afectan mayormente los resultados de la atención en los pacientes. El proceso de acreditación continuará basándose en estándares, pero éstos cambiarán de estructura y proceso a otros funcionalmente orientados, enfocados en el desempeño, que para 1994 serán reorganizados para dar mayor énfasis a los enfoques a través del mejoramiento del monitoreo, la evaluación y el desempeño de las organizaciones.

Aunque los estándares de 1992 se conforman a los conceptualizados por el MCC, la Comisión Conjunta considera que la capacidad de una organización de mejorar constantemente, se refleja en su desempeño. Cabe destacar que nuestro interés básico es el de mejorar el desempeño organizacional.

Se ha reconsiderado que el desempeño individual de los médicos y de otros trabajadores de la salud puede ser el resultado de problemas de los "sistemas". El MCC es un medio para mejorar el desempeño, pero existen otros enfoques, aceptables.

Si bien la Comisión Conjunta funge como facilitador y promotor de la calidad, la organización por sí misma debe establecer la calidad como una prioridad importante. Luego entonces, el compromiso del liderazgo con la calidad, el énfasis en la función de los sistemas y procesos internos, la evaluación del desempeño y otros conceptos del MCC, serán esenciales en la conformación de los nuevos estándares. Asimismo, se integrarán ciertos principios de sentido común en la administración.

Como parte de la Agenda para el Cambio, la Comisión Conjunta inició un importante proyecto para desarrollar indicadores (medidas de desempeño). Las áreas iniciales seleccionadas para el desarrollo de indicadores tenían una orientación clínica y abordaban áreas de alto riesgo como la atención obstétrica y anestésica. Las áreas subsecuentes han tomado una orientación multidisciplinaria. Debido a que se recolectan los datos de los indicadores para evaluar el desempeño, se ha vuelto muy importante la confiabilidad de la información (i.e., hasta qué punto la información que se obtiene del expediente del paciente en el hospital es congruente con la información que obtienen nuestros recolectores de datos) y la validez (i.e., hasta qué punto los casos identificados realmente ameritan mayor revisión). Con este fin, los proyectos de investigación incluyen la rigurosa comprobación alfa y beta de cada conjunto de indicadores.

Así, ahora se sabe:

1. Si los indicadores tienen validez de presentación (face validity)

2. La capacidad de recolección de datos de cada indicador

3. Si los sistemas de registro de datos del hospital pueden integrarse para la recolección y trasmisión de datos a la Comisión Conjunta

4. Si los hospitales pueden desarrollar mecanismos internos para la ulitización de los datos

5. Si pueden realmente cambiar su estructura y su función (con base en la información obtenida a partir de la monitorización de los indicadores) para mejorar la atención.

Asimismo, las investigaciones han demostrado que la creación de un indicador es extremadamente importante en relación a la calidad de los datos que proporciona. La definición del indicador debe hacerse cuidadosamente; los datos deben ser claramente definidos; los elementos de los datos para el indicador deben establecerse claramente; el tipo de indicador debe enunciarse claramente; el razonamiento del desarrollo del indicador debe quedar claro e ir acompañado de una descripción de la población sobre la cual proporciona información. La lógica para la recolección de datos del indicador debe especificarse, y todos aquellos factores subyacentes que pudieran explicar las variaciones en la información deben describirse claramente.

Con los años se determinará si con los indicadores se pueden identificar oportunidades de mejoramiento, llevar a efecto cambios positivos en las organizaciones y, finalmente, mejorar la calidad de la atención a los pacientes, a un costo razonable.

La cuestión de la disponibilidad de datos para que los usuarios puedan redondear la ecuación de valor está aún sin resolver en los Estados Unidos y es tema, quizá, para otro simposio.

Esta presentación ofrece sucintamente una actualización sobre temas de calidad de la atención desde la perspectiva de los Estados Unidos. Ya sea que utilicemos el proceso de los diez pasos, el ciclo PDCA (planear, hacer, verificar, actuar) de Shewhart o el método científico, estaremos luchando por el mejoramiento del desempeño. Esperamos seguir trabajando incesantemente en la promoción del mejoramiento de la atención de la salud mundial.

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Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 3293000, página web: www.insp.mx, ISSN: 1606-7916, Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203. Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, Planta Baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 3293000. Fecha de última modificación, 18 de julio de 2013. D.R. © Instituto Nacional de Salud Pública.