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Artículos Originales


SEROEPIDEMIOLOGÍA DE LA BRUCELOSIS EN MÉXICO

Salud Pública Méx 1992; Vol. 34(2):230-240

Indice

Autores

AHIDE LOPEZ-MERINO, DR. EN C.(1),(2) ROBERTO MIGRANAS-ORTIZ, Q.B.P.(2) ADOLFO PEREZ-MIRAVETE, DR. EN C.(3) CLEMENTINA MAGOS, M.C.(2) BENITO SALVATIERRA IZABA, M.C., M. EN C.(4) ROBERTO TAPIA-COYNER, M.C., M.S.P., M. EN C.(4) JOSE LUIS VALDESPINO, M.C., M.S.P., M. EN C.(2) JAIME SEPULVEDA, M.C., M.S.P., DR. EN C.(5)

(1) Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Instituto Politécnico Nacional, México.
(2) Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos, Secretaría de Salud (SSA), México.
(3) Hospital Infantil de México, SSA.
(4) Dirección General de Epidemiología, SSA.
(5) Subsecretaria de Coordinación y Desarrollo, SSA.

Resumen

La brucelosis es una zoonosis de gran extensión e importancia en la ganadería mexicana que afecta a la población humana en una proporción poco conocida. Este trabajo tuvo por objeto estimar los niveles de anticuerpos a través de la prueba de microaglutinación en placa en 66 982 sueros de donadores sanos de uno a 98 años de edad, seleccionados aleatoriamente por la Encuesta Nacional Seroepidemiológica. La seroprevalencia encontrada osciló entre 0.24 y 13.5 por ciento para Morelos y el Estado de México, respectivamente; asimismo, arrojó una estimación nacional de 3.42 por ciento. En el análisis se mostró que no hubo diferencias significativas entre los niveles de anticuerpos contra Brucella para las variables lugar de residencia (urbano/rural) y nivel de hacinamiento (tres o más personas por dormitorio/ menos de 2.9). Los individuos que resultaron con mayores niveles de seropositividad estuvieron comprendidos entre los 20 y 39 años (5%), y los de menores niveles, entre uno y nueve años. Respecto al sexo, en todos los grupos de edad estudiados predominó el femenino, con un 48 por ciento más de seropositivos entre las mujeres. Con base en el estudio, la brucelosis presentó las siguientes características epidemiológicas: se trata de una enfermedad no ocupacional, que afecta a personas de cualquier edad y estrato social, independientemente del tamaño de la localidad de residencia y preferentemente a mujeres. Históricamente, ha permanecido en forma endémica; en la actualidad, debido posiblemente a los mejores sistemas de notificación y de diagnóstico, se está observando un ascenso en su incidencia.

Palabras clave: seroprevalencia, brucelosis humana, seroepidemiología

Abstract

Brucellosis is an important and widely distributed zoonosis in Mexican cattle Which also affects an unknown proportion of the human population. This report presents the brucellosis antibody levels registered in the National Seroepidemiology Survey (NAS) in sera obtained from 66 982 healthy persons from one to 98 years of age and determined by the test of plaque microagglutination. Seroprevalences by states ranged from 0.24 per cent in Morelos to 13.5 per cent in the state of Mexico. The national mean was estimated to be 3.42 per cent. The analysis showed no statistical differences for brucellosis antibody levels by urban and rural residence and by density of family sleeping areas (three or more persons vs. one or two persons per bedroom). Adults between 20 and 39 years of age had greater seropositivity and children from one to nine years had the least. Women were most affected and had 48 per cent more seropositivity than men. According to the information obtained in the study, brucellosis in Mexico has the following characteristics: it is related to gender but not to occupation; affects persons in all age groups, social strata and is independent of size of the community of residence. Historically, brucellosis has been an endemic disease in Mexico. Recently an increasing incidence has been reported, and this is possibly due to a better national notification system.

Key words: seroprevalence, human brucellosis, seroepidemiology

Solicitud de sobretiros: Dra. Ahidé López Merino, Departamento de Microbiología, Apdo. Postal 4-870, 06400 México, DF. -1 Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Instituto Politécnico Nacional, México. -2 Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia

Introducción

LA BRUCELOSIS ESTÁ catalogada como una de las zoonosis más importantes del país por las pérdidas económicas que genera en la ganadería nacional y su impacto en la salud pública, ya que su incidencia ha aumentado de 0.82 en 1974 a 7.62 en 1988.1

Es una enfermedad primordialmente de animales que bajo condiciones naturales se trasmite al humano, un huésped accidental que juega un papel mínimo o nulo en su propagación.2

El género Brucella incluye tres especies importantes para la patología humana: B. melitensis que afecta preferentemente cabras, pero puede infectar bovinos y cerdos; es el agente responsable de la mayoría de los casos humanos diagnosticados bacteriológicamente; se conoce como la especie más patógena e invasiva, cualidades que han permitido su gran persistencia y amplia distribución en el país. B. abortus, es la principal responsable de la brucelosis bovina, aunque se ha aislado también de otras especies animales; por ser menos patógena, se ha relacionado hasta ahora con infecciones leves y con un alto porcentaje de casos asintomáticos, característicos de individuos profesionalmente expuestos. Sin embargo, cabe mencionar el hallazgo de la biovariedad 4 de B. abortus a partir de casos humanos, hecho que podría en el futuro modificar lo que hasta ahora se ha establecido. Otras especies conocidas, pero que con poca frecuencia producen enfermedad son B. suis y B. canis.3-5

La enfermedad en los animales, reservorio principal de las brucellas, puede cursar de forma asintomática o manifestar una sintomatología que se traduce generalmente en una orquiepididimitis en los machos y una mamitis y aborto epizoótico en las hembras. En consecuencia, las brucellas se excretan en la leche y en las secreciones vaginales en cantidades elevadas (alrededor de 10 bacterias/gramo),6 aún en los casos asintomáticos. Se generan así medios altamente contaminados que favorecen la diseminación y trasmisión de la enfermedad a otros animales y al hombre.7,8

México es uno de los principales países ganaderos de América Latina; es también uno en los que la brucelosis sigue siendo un gran problema zoosanitario; la amplia diseminación en bovinos, caprinos y muy probablemente en porcinos ha dificultado grandemente la eficacia de medidas preventivas y de control establecidos desde hace algunas décadas.9

En el territorio nacional, la mayor incidencia de brucelosis bovina se observa en el ganado estabulado y en áreas de alta densidad animal, como son las zonas centro, sureste y costeras. La brucelosis caprina tiene una distribución más amplia; se le puede encontrar en todo el territorio nacional. La mayor frecuencia se registra en aquellas entidades con gran concentración de cabras: Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Guanajuato, Michoacán, Estado de México, Querétaro y San Luis Potosí.8

Su trasmisión al ser humano en zonas donde la enfermedad de los animales ha sido controlada, se da por contagio directo a través del contacto, inhalación o inoculación de productos contaminados, por lo que se limita a ser una enfermedad ocupacional de veterinarios, matarifes, pastores, laboratoristas, etcétera.2,3

En México, desde los primeros estudios de brucelosis humana, dados a conocer entre otros por Angelini10 y Flores11 durante la "Primera Reunión Interamericana de Brucelosis", se reconoce que la trasmisión se efectúa con más frecuencia a través de la leche, el queso fresco y otros derivados no pasteurizados. La movilización de lácteos hacia las zonas urbanas, como parte del proceso de comercialización, ha contribuido, en buena medida, a la diseminación de la enfermedad, sin importar qué tan alejados están los sitios de las zonas endémicas. De esta manera resulta fácil explicar el proceso que ha llevado al incremento de casos observados en población general urbana (datos no publicados).

Aunque se sospechaba de la existencia de la brucelosis desde finales del siglo pasado, no fue sino hasta 1923 cuando Pláceres logra la identificación de Micrococcus melitensis, aislada originalmente en dos de los cinco casos clínicos descritos previamente por Vergara. A partir de entonces, los estudios efectuados sentaron las bases clínicas y diagnósticas de esta enfermedad.12 La culminación se dio en 1937, con la fundación del primer laboratorio especializado en brucelosis, donde Ruiz Castañeda13 encaminó sus esfuerzos al conocimiento de aspectos clínicos, terapéuticos y al desarrollo de métodos diagnósticos.

Como parte de este importante desenvolvimiento, surgió la preocupación de conocer la magnitud real y la distribución de la enfermedad, así como otros aspectos epidemiológicos que orientaran la selección y el control. Así fue como surgieron los primeros estudios serológicos encaminados a determinar la frecuencia de individuos positivos en diversas zonas del país, como lo muestran los trabajos de Bustamante y Varela14 que, en 1943, para el Valle de Usumacinta, notificaron una seropositividad de 3.65 por ciento, con fluctuaciones entre 5 y 19.23 por ciento relacionada con una zona donde sólo existía la cría de cerdos. Años más tarde, Tovar6 estudió 37 000 sueros de braceros provenientes de 17 estados; la positividad general apreciada fue de 2.7 por ciento. Ese mismo año, León y colaboradores15 estudiaron los sueros de 1 156 personas supuestamente sanas de la Ciudad de México y encontraron 9.3 por ciento de reaccionantes. En 1963, León y León16 comunicaron los resultados obtenidos al estudiar 4 181 individuos pertenecientes a siete localidades del centro del país y una de Sonora. La seropositividad promedio fue de 4.5 por ciento, con valores máximos de 23.6 por ciento para Mesillas, Zacatecas y de cero para Tecupeto, Sonora.

Estos estudios, limitados en el número de muestras en algunos casos y en la selección de la población en otros, no brindan un panorama general claro de la situación de la enfermedad en esos 20 años. Al contrario, parecería que las personas sanas de la zona urbana presentaran un mayor riesgo de infección.

Entre los estudios más recientes se cuentan los de Onofre Muñoz y colaboradores17 (1974-1975), que realizaron en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) una encuesta seroepidemiológica en localidades urbanas del país, para lo cual emplearon la reacción de fijación en superficie. Sus resultados mostraron una distribución general del padecimiento con tres zonas de mayor prevalencia: la del Golfo de México, con 3.6 por ciento; la del noreste, con 2.6, y la del norte, con 2.4, con una media para el país de 1.6 por ciento. Para 1976, Herrera y Santacruz,18 del IMSS, emprendieron una investigación con el mismo método empleado por Muñoz en habitantes de 30 comunidades rurales de la región ixtlera, que comprende parte de los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas, localizada en la zona de mayor notificación de casos de brucelosis humana. De 4 697 sueros analizados, 884 resultaron positivos, con una frecuencia relativa de 18.6 por ciento.

El uso particular de la reacción de fijación de superficie de estos estudios limita en gran medida la comparación. Sin embargo, es indudable la marcada diferencia en positividad encontrada en la población urbana y en la rural, que se acrecienta por el hecho de que durante el periodo 1970-1974 Coahuila y Nuevo León se encontraban entre los cinco estados con mayor tasa de morbilidad nacional.19

 A pesar de la información disponible, en el momento actual no se cuenta con documentación suficiente y confiable acerca del número de individuos infectados y afectados por la brucelosis, debido, entre otras causas, al subdiagnóstico y la subnotificación.3,9 Con respecto a lo anterior, no existe un consenso general en cuanto al factor por el que se debe multiplicar el número de casos, ya que Wise20 especula que sería del orden de 26 veces, y Foulon21 estima que fluctúa entre tres y cinco y que los casos subclínicos representan 10 veces más que los notificados. Finalmente, en España, los informes indican que la verdadera incidencia de brucelosis humana puede ser de 10 a 12 veces mayor que la notificada por los datos Sociales.22

En países como México, en donde la enfermedad en los animales está lejos de ser controlada, la realización de encuestas seroepidemiológicas como la que aquí se presenta, encaminadas a determinar la prevalencia actual de la infección en población general, es sin duda una actividad que reviste gran interés para la comunidad. Entre sus objetivos, se contempla la identificación de factores de riesgo a los que las poblaciones estudiadas están expuestos. Así, la infonmación aportada servirá, entre otras finalidades, para realizar una planeación óptima de los programas de prevención y control de este controvertido padecimiento.

Material y Métodos

El estudio se realizó con base en el diseño metodológico y operativo del Sistema de Encuestas Nacionales de Salud (SENS), establecido por la Dirección General de Epidemiología a partir de 1985. Para ello integró un marco muestral maestro de viviendas en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y con los gobiernos de los estados.23,24 Por otro lado, para el levantamiento, manejo y conservación de los sueros y con ello la formación del banco nacional se contó con la experiencia existente en el país sobre encuestas serológicas, así como, con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la materia.25,26

Los detalles sobre los padecimientos estudiados, el universo de estudio, el marco muestral, el diseño muestral, el tamaño de la muestra, las variables e instrumentos de recolección y la organización operativa se describen en los artículos iniciales de este número de Salud Pública de México.

POBLACIÓN ESTUDIADA

El estudio se llevó a cabo en 67 256 sueros de la población mexicana, de uno a 98 años de edad. La muestra fue representativa de todas las entidades federativas del país, de los distintos estratos socioeconómicos y de los asentamientos urbanos y rurales.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO

Se estimaron las tasas de seroprevalencia, según cada una de las variables; posteriormente, se utilizó el modelo de regresión lineal, para conocer el grado de asociación entre la seroprevalencia y la edad. Para la estimación de las pruebas estadísticas se emplearon los paquetes DB III-plus en el manejo de los datos y SAS para la frecuencia y pruebas de significancia estadística.

SEROLOGÍA


La fase bacteriémica de la brucelosis induce en general niveles importantes de anticuerpos en el suero de individuos infectados. La respuesta inmune humoral juega un papel significativo en la patogénesis de la enfermedad y presenta una cinética clásica en las primeras etapas de la infección. Los anticuerpos de la clase IgM aparecen en general después de una semana de controlada la infección. En seguida, en forma progresiva, se presentan los de la clase IgG e IgA.27,28 Los anticuerpos no sólo ocurren en el suero de enfermos brucelósicos en el transcurso de esta enfermedad y la convalecencia; también se les encuentra en individuos supuestamente sanos que cursaron infecciones subclínicas o inaparentes.27,29,30 Aunado a esto, diversos autores han puesto de manifiesto la persistencia de aglutininas específicas en un porcentaje elevado de individuos hasta por periodos de cuatro años posteriores a la primofección.27,29 Esta respuesta humoral prolongada, tan propia de la brucelosis, brinda la posibilidad del empleo de métodos sencillos de seroaglutinación para la búsqueda de anticuerpos con propósitos epidemiológicos. El método de aglutinación estándar en tubo (SAT), además de ser el recomendado por los organismos oficiales FAO/OMS, ha sido empleado y evaluado más ampliamente en encuestas epidemiológicas.30-33

Para la presente encuesta se seleccionó el método SAT por sus cualidades de sensibilidad, sencillez y reproducibilidad y por ser el punto obligado de referencia para otras técnicas. Sin embargo, el número tan grande de muestras, la frecuencia de entregas y el pequeño volumen de suero se convirtieron en grandes limitantes para el método de SAT y para la capacidad física del laboratorio, por lo que se analizó la conveniencia de incorporar el uso de métodos de microaglutinación, basados en la gran experiencia mostrada por laboratorios como el del CDC de Atlanta34-36 y la de otros autores.37,38

Tras una evaluación previa de los métodos de micro- aglutinación y SAT, con 155 sueros positivos, sólo dos presentaron diferencia de un título.39

Las características de sensibilidad y especificidad del método dependen fundamentalmente de la calidad del antígeno usado en la reacción.40 Por tal motivo, el destinado al estudio seroepidemiológico se obtuvo de un cultivo masivo de B. abortus cepa 995, y la suspensión celular se normalizó en el propio laboratorio de Brucelosis del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE), de acuerdo con los criterios establecidos por Alton y colaboradores.40 Una vez verificada la calidad del antígeno, se procedió a su uso. Su normalización permite la expresión de los resultados en unidades internacionales.

Se analizó la totalidad de los sueros de la Encuesta Nacional Seroepidemiológica (ENSE), por el método de microaglutinación en placa (MAP) ejecutado en la forma ya descrita.39 Se realizaron tres diluciones por muestra, comenzando con 1:20. Los sueros que resultaban positivos a las tres se sometían a una titulación completa, hasta 1:1280. Se seleccionó la dilución 1:20 (equivalente a 40 UI) como nivel de corte con base en la concordancia obtenida al comparar los resultados obtenidos en 873 sueros estudiados por el método de rosa de Bengala y de MAP.41 Este valor de corte, evaluado previamente por otros autores, ha permitido identificar sujetos expuestos dentro de las poblaciones estudiadas.31 De igual forma, han notificado una correlación aceptable (R2= 0.72) al comparar el método SAT O MAP con el rosa de Bengala.31,42

En cada lote de sueros trabajados, se incluyó un suero control positivo y uno negativo que se titulaban con el antígeno del INDRE y periódicamente, en forma paralela, con el del laboratorio de referencias FAO/OMS.

Resultados

En el cuadro I y la figura 1 se muestran los valores de seroprevalencia obtenidos para cada entidad federativa estudiada. Se observa una distribución que oscila entre 13.5 por ciento, obtenido para el Estado de México, y 0.24 por ciento para Morelos. La seroprevalencia general calculada fue de 3.42 por ciento.





En ese mismo cuadro y figura, se observa la distribución según los niveles de positividad encontrados. Los más altos (3%) se localizaron en la zona norte y parte del centro. Es relevante porque contrasta con lo que se esperaba: la alta seropositividad en Sinaloa (9.5%) y, por el contrario, la baja obtenida en Querétaro (0.97%).


Al comparar los resultados de las figuras 1 y 2, se puede observar a grandes rasgos que los hallazgos mostrados por la ENSE tienen una distribución geográfica razonablemente parecida a la observada en las estadísticas de morbilidad de la Dirección General de Epidemiología, en donde el norte y centro del país son las regiones con mayor número de casos.



SEXO

La tasa de seroprevalencia fue mayor en las mujeres (4.31%) que en los hombres (2.96%) (RM= 1.48; IC_95% 1.1-1.4). La diferencia es estadísticamente significativa, por lo que es aconsejable que el estudio de la brucelosis se realice por separado, ya que puede ser una variable potencialmente confusora por el comportamiento diferencial mostrado (cuadro II).



EDAD

La presencia de anticuerpos por grupos de edad se muestran en la figura 3. La positividad parece adquirirse en etapas tempranas de la vida de los individuos afectados. Se nota un ascenso en la etapa escolar que alcanza el máximo entre los 20 y 39 años (5%), decrece en las siguientes dos décadas y se incrementa ligeramente de los 60 años en adelante.




Con el modelo de regresión lineal se obtiene un coeficiente de determinación R2 de 0.33, que nos dice que la edad únicamente explica 33 por ciento de la seroprevalencia observada en el grupo de uno a 40 años de edad; el coeficiente (B1) de incremento anual que se informa fue del 5 por ciento (p= 0.18).


URBANIZACIÓN

El cuadro III muestra que la seropositividad fue semejante en las muestras de individuos procedentes de áreas rural y urbana; la ligera diferencia entre ambas (de 0.12%) no fue significativa.



VIVIENDA

Como se ve en el cuadro IV, el nivel de hacinamiento no fue un factor que influyera en la seropositividad de la brucelosis. El porcentaje más alto observado para los hacinados no tuvo significancia estadística. Sin embargo, al realizar un análisis más detallado de la seropositividad relacionada con el número de individuos por vivienda, se tuvieron los resultados presentados en el cuadro V, donde se puede apreciar que la mayor positividad (8.13%) se presentó en viviendas que albergaban a 16 individuos, seguidas de aquéllas de 11 individuos (4.8%). El mayor número de seropositivos se distribuyó en viviendas donde el número de habitantes osciló entre cuatro y siete.





ACTIVIDAD LABORAL

En el análisis de esta variable, se excluyó a la población menor de 12 años. En el cuadro VI se muestran los resultados de seropositividad en relación con la rama de actividad que desarrollaban los individuos. La mayor seropositividad se registró en individuos de la industria metalúrgica, con 7.8 por ciento, seguida por otras actividades, con 7.12 por ciento, en donde se incluyeron las amas de casa. Cabe hacer mención que los sujetos que desarrollan habitualmente actividades agropecuarias (campesinos y ganaderos) presentaron una seroprevalencia de 4.06 ellos mismos contribuyen con 32.1 por ciento de los seropositivos.



Discusión

La distribución geográfica de la seroprevalencia de la brucelosis guarda una estrecha relación con la distribución de ganado caprino y bovino en esas regiones;8 por consiguiente, son las zonas de mayor riesgo del país, debido fundamentalmente a las malas condiciones de crianza del ganado y a la gran producción y distribución de quesos sin ningún control sanitario que muy probablemente están contaminados con brucellas.

Los estados de Jalisco y México se han caracterizado por poseer una gran población de ganado bovino productor de leche y por porcentajes de positividad a brucelosis de 3 a 6 por ciento,8 hecho que contribuiría a la alta seropositividad observada en este estudio.

Guanajuato y Sonora poseen un porcentaje importante de ganado bovino y caprino y han ocupado alguno de los seis primeros lugares en prevalencia de brucelosis durante los últimos 15 años.18

Por otro lado, Querétaro, que ocupó el primer lugar por morbilidad en brucelosis durante el periodo 1977-1986 y que en 1989 registró una tasa de 32.6 por 100 000 habitantes, sorprendentemente en este estudio tuvo una seropositividad extremadamente baja para lo esperado, 0.97 por ciento. Por el contrario, Sinaloa, a pesar de haber mostrado un incremento en los casos notificados, no se encuentra dentro de los 10 primeros lugares del país. Lo que resulta curioso es que en un estado ganadero con alta frecuencia de brucelosis (6.1%)8 en ganado bovino productor de leche se observan datos que permiten suponer la existencia de una gran subnotificación de casos humanos. Estas consideraciones ayudan a explicar la alta seropositividad encontrada en este estudio.

Por lo que respecta al resto de las entidades federativas, la seropositividad hallada concuerda en mayor o menor medida con los casos notificados. Comparada con la encontrada por Muñoz,17 se observa una frecuencia general mayor, explicada por el aumento de brucelosis animal informada en los últimos años y por la falta de control y de medidas preventivas que la limiten.

Existe sólo una diferencia mínima en los porcentajes calculados por las muestras de origen rural y urbano, lo que indicaría que la fuente de infección ha migrado hacia las áreas metropolitanas, por lo que la población urbana se ubicaría en igual riesgo que la rural de contraer la enfermedad. Este hecho ha sido resaltado por autores de diversos países, en donde la brucelosis humana ha dejado de ser exclusivamente una enfermedad rural.30-43

En cuanto a los factores socioeconómicos, no existe relación entre el nivel económico y el riesgo de infectarse con brucellas. Lo mismo se puede indicar en relación con la escolaridad, a pesar de que se registró un valor ligeramente mayor para el grupo con primaria completa.

La distribución de casos por vivienda favoreció aquéllas donde había mayor número de individuos (entre 4 y 7), alcanzando la máxima seropositividad las de 15 individuos. Esta distribución está íntimamente relacionada con la forma de trasmisión, ya que normalmente los individuos de una vivienda ingieren los mismos alimentos en mayor o menor cantidad, por lo que puede haber varios enfermos e infectados en un mismo núcleo familiar, como lo han señalado algunos autores.18,21,30,31 Por otro lado, en las zonas conurbadas y rurales es frecuente la convivencia estrecha de los animales con los miembros de la familia.

La seroprevalencia varió con la edad y el sexo. La frecuencia de individuos con anticuerpos fue más elevada en la edad productiva. En todos los grupos se vieron más favorecidas las mujeres, como sucede en otros países en donde ellas y los niños atienden y ordeñan a los animales de las explotaciones de traspatio, y son los encargados de elaborar los quesos. Por otra parte, en las zonas urbanas se encuentran también en mayor riesgo, ya que son las responsables de la compra, selección y elaboración de los alimentos, por lo que tienen un mayor contacto con la fuente de infección.

Desafortunadamente, en este estudio no se pudo relacionar la variable sexo con la de ocupación, ya que la actividad de ama de casa se incluyó en una rama etiquetada como otras actividades; a pesar de la alta positividad presentada en esta última no es posible concluir nada. Los porcentajes obtenidos con actividades relacionadas con la industria metalúrgica no se consideran significativos por lo reducido de la muestra procesada. Sin embargo, llega a tener cierta relevancia el hecho de que el mayor número de individuos seropositivos pertenecieron a la rama agropecuaria, que guarda más relación con las probables fuentes de infección. El resto de individuos pertenecientes a otras actividades tendrá un mayor riesgo en la medida que se aproxime a las fuentes de infección, se trate de animales o alimentos.

Finalmente, se deriva de este estudio que la brucelosis humana, en México como en otros países, tiene características epidemiológicas peculiares, entre las que se pueden mencionar las siguientes: se trata de una enfermedad no ocupacional, que afecta personas de cualquier edad y estrato social y preferentemente mujeres; ha permanecido endémica en varias zonas del país desde que se tiene noticia de ella; puesto que el control de la brucelosis animal no ha tenido la repercución esperada, la humana sigue siendo un problema de salud pública que se ve reflejado en estudios como éste.

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