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EPIDEMIOLOGÍA DEL SUICIDIO EN MÉXICO DE 1970 A 1994*

* Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Proyecto 4723-H.

Salud Pública Méx 1996; Vol. 38(3):197-206

Indice

Autores


GUILHERME BORGES, PSIC., M. EN C.,(1,2) HAYDÉE ROSOVSKY, PSIC., M.S.P.,(2) CECILIA GÓMEZ, PSIC.,(1) REYNA GUTIÉRREZ, PSIC.(1)

(1) División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de Psiquiatría.
(2) Consejo Nacional contra las Adicciones, Secretaría de Salud, México.

Resumen

Objetivo. Presentar información sobre la evolución del suicidio como causa de muerte para la población mexicana durante el periodo de 1970 a 1994. Material y métodos. Se utilizaron los datos provenientes de los certificados de defunción, así como los datos censales correspondientes a dicho periodo. Resultados. En 1970 hubo 554 defunciones por suicidio en toda la República Mexicana, para ambos sexos, y 2 603 en 1994. Durante este periodo la tasa de suicidios en ambos sexos pasó de 1.13 por 100 000 habitantes en 1970 a 2.89 por 100 000 habitantes en 1994, un aumento de 156%. Sin embargo, este aumento es más marcado para la población masculina, que vio su tasa incrementada en 169% durante el periodo, contra 98% para la población femenina. En términos de la mortalidad proporcional, el suicidio pasó del 0.11 al 0.62% de todas las defunciones. Los porcentajes de variación más elevados en la tasa de mortalidad por suicidio se observaron en las poblaciones de mayor edad (más de 65 años) y en la más joven (menor de 19 años). En el último año de la serie, 1994, las tasas más elevadas se observan en la población masculina, especialmente en la mayor de 65 años de edad. Existen diferencias en cuanto a las tasas registradas entre los distintos estados de la República Mexicana. En 1994 los estados de Tlaxcala y México registraron las tasas más bajas, mientras que las más altas se reportaron en Tabasco y Campeche. La parte sureste del país muestra las tasas más elevadas y la zona centro es la de menor incidencia. Conclusiones. El suicidio es un problema ascendente en México, que afecta en forma principal a los hombres de edad avanzada. Sin embargo, incrementos recientes en la población adolescente y adulta joven enfatizan la necesidad de desarrollar programas de prevención y tratamiento en esta área.

Palabras clave: suicidio/prevalencia, incidencia; salud mental;
epidemiología; México

Abstract

Objective. This paper reports data of suicide as a cause of death in Mexico from 1970 to 1994. Material and methods. Death certificates and census data were used as the main sources for this study. Results. In 1970 554 suicide deaths were reported for both genders. In 1994 there were 2 603 deaths. During this period the suicide death rate increased from 1.13 per 100 000 inhabitants to 2.89 per 100 000 inhabitants, which represents an increase of 156% in 24 years. Nevertheless, a higher increase was seen among males; 169% for this period as compared to 98% among females. In 1970 the proportional suicide mortality rate was 0.11% of total deaths; in 1994, an increase to 0.62% was observed. During the study period, the highest increase in the suicide rate was seen in the older groups (65 years and over). Nevertheless, an increase was also seen among the younger population (those aged under 19 years). In 1994, the last year of the series, the highest rates were found among males, especially among those aged 65 and over. Differences were found also in the suicide rates among the states of the Mexican Republic. In 1994 the State of Tlaxcala and the State of Mexico reported the lowest rates. The highest rates were found in Tabasco and Campeche. Thus, the highest suicide rates were seen in the southeast and the lowest rates in the central part of the country. Conclusions. Suicide is a growing problem in Mexico, mainly occurring among male older adults. Nevertheless, growing rates among young adults call for suicide prevention and care programs.

Key words: suicide/prevalence, incidence; mental health; epidemiology; Mexico


Solicitud de sobretiros: Mtro. Guilherme Borges. División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales, Instituto Mexicano de Psiquiatría. Calzada México-Xochimilco 101, colonia San Lorenzo Huipulco, 14370 México, D.F.

Introducción

EL OBJETIVO DE este trabajo es presentar información actualizada sobre la evolución del suicidio como causa de muerte para la población mexicana durante el periodo de 1970 a 1994, utilizando los certificados de defunción, así como los datos censales disponibles.

Este objetivo se ha hecho urgente dada la carencia de información pública sobre este fenómeno en la última década, en un momento en que la reciente crisis económica ha ampliado el interés sobre el tema en los medios de comunicación masiva, como son los periódicos. La preocupación sobre los efectos que las crisis económicas pudieran tener en el suicidio se remonta a tiempos lejanos1 y sigue siendo materia de debate.2 Aunque la epidemiología del suicidio ha tenido un escaso desarrolo en México, éste es un problema importante en el contexto de la salud mental nacional, y ha atraído la atención de diversos profesionales a través de los años.

Se pueden encontrar ejemplos de este interés, por lo menos desde los años cincuenta. Así, en un primer trabajo de naturaleza epidemiológica, Cabildo y Elorriaga3 analizaron los suicidios de 1954 a 1963. Encontraron que en 1954 se registró una cifra de 3.2 actos suicidas por cada 100 000 habitantes, mientras que en 1963 bajó a 2.1.

Posteriormente, Elorriaga4 ahondó en la investigación sobre el suicidio para la década de los sesenta. Según este autor, de 1960 a 1969 los intentos de suicidio se incrementaron en 30.5% (3% anual).

En un trabajo menos extenso sobre el tema Galvis5 plantea que, para 1960, a través de estudios epidemiológicos se puede reportar un índice de 3.5 casos de suicidio al año por cada 100 000 habitantes: 1.8 consumados y 1.7 frustrados.

Por último, Saltijeral y Terroba6 analizaron la conducta suicidógena en la década pasada. Encontraron que en los años de 1971 a 1980 se observa que la tasa de ambas conductas (suicidio consumado e intentos de suicidio), se mantiene constante.

El problema del suicidio también ha llamado la atención de investigadores de Guadalajara7,8 y San Luis Potosí9 quienes, además de utilizar datos de los certificados de defunción, han hecho uso también de noticias de la prensa local para seguir mejor la tendencia del suicidio. Asimismo, se han realizado en el país, principalmente en el Distrito Federal, investigaciones con datos primarios, en el ámbito individual, utilizando el método de la llamada autopsia psicológica.10

De la revisión reciente de Gómez y Borges,11 se puede afirmar que el problema del suicidio adquiere cada vez más importancia en el país y que, al respecto, se han dado varios acercamientos epidemiológicos. Sin embargo, no fue posible encontrar en la literatura otros estudios de epidemiología descriptiva que cubran el periodo de la década de los ochenta y principios de los noventa. Otra limitación importante de los estudios previos es que utilizan las estadísticas suministradas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) a través de su publicación en los Anuarios Estadísticos de los Estados Unidos Mexicanos, cuyos datos tienen importantes limitaciones. Pocos trabajos han utilizado las estadísticas provenientes de los certificados de defunción como fuente de información. Así, el objetivo de este trabajo es ofrecer una panorámica de la evolución reciente del suicidio en el país, desde 1970 hasta 1994.

Material y Métodos

Para obtener la tendencia temporal del suicidio en el país se obtuvieron los datos censales para los años de 1970, 1980 y 1990. Se calcularon las poblaciones intercensales por estimaciones, utilizando el método aritmético para el periodo 1970-1979, es decir, suponiendo un incremento constante durante el periodo.12 Para los periodos de 1981 a 1989 y de 1991 a 1994, se utilizaron las estimaciones proporcionadas por el Centro de Estudios en Población y Salud, de la Secretaría de Salud (SSA).

Con respecto a los numeradores de las tasas, es decir, el número de muertes por suicidio en México, éstos provienen de dos fuentes. En primer lugar, esta información la proporcionó el INEGI, instancia encargada de elaborar los datos recabados en los certificados de defunción. Para algunos años del periodo en cuestión (1970-1979), se obtuvieron los datos directamente de las microfichas del INEGI y, para otros años, especialmente para el periodo 1980-1994, por medio de la Dirección General de Estadística e Informática de la SSA. La información del INEGI/SSA se encuentra disponible por edad, sexo y entidad federativa. Esta es, sin duda, la información de uso más común en el Sector Salud, que utiliza la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). Se utilizó esta fuente para los numeradores de las tasas en todos los cuadros y gráfica del presente trabajo, excepto en el cuadro IV, que utiliza los numeradores descritos en el siguiente párrafo. En el caso específico de la mortalidad por suicidio no hubo cambios en estos rubros, de tal manera que son comparables en todo el periodo. Así, como fuente principal de información se contó con las tabulaciones producidas por el INEGI y la SSA a partir de los certificados de defunción, codificados por medio de la CIE 8a. y 9a. revisión.

Es necesario tomar en cuenta que el suicidio, al igual que el homicidio, es una causa de muerte que conlleva una investigación legal, a través del poder judicial, por medio de las agencias del Ministerio Público. Este se convierte, entonces, en una segunda fuente de información, no sólo sobre los suicidios consumados, sino también con respecto a los intentos de suicidio. Dicha información se publica anualmente, a través del INEGI, en el Anuario Estadístico de los Estados Unidos Mexicanos, o por medio de publicaciones particulares.13 Como se señaló en la introducción ésta ha sido, de hecho, la fuente principal de información para trabajar epidemiológicamente con los suicidios en México, aunque no es la que se prefirió aquí. La razón es que sólo los datos del certificado de defunción permiten comparar el suicidio en el conjunto del panorama epidemiológico del país, que incluye otras causas de muerte no reportadas por el poder judicial. Sin embargo, sólo el poder judicial notifica estadísticas nacionales sobre los intentos de suicidio, lo que lo hace insustituible a este respecto, y es el motivo por el cual muchos investigadores prefirieron esta fuente. En este trabajo se reconstruyó la información sobre los suicidios consumados y los intentos de suicidio para el periodo 1970-1994, misma que se presenta en el cuadro IV, el único en el que se usaron los datos del poder judicial.

Ya sea que se usen los certificados de defunción como base para los numeradores (cuadros I-III y figura 1) o los datos del Ministerio Público (cuadro IV), los denominadores (es decir, la población) para el cálculo de las tasas, son similares en ambos casos.

Resultados

El cuadro I permite observar la importancia relativa del suicidio en el conjunto de causas de muerte del país, por medio de la mortalidad proporcional. Como es patente,en 1994 la mortalidad por suicidio representaba poco  más del 0.6% del total de las muertes. Esta cifra se ha incrementado paulatinamente durante el periodo estudiado, al pasar del 0.11 al 0.62%. De acuerdo con el cuadro I, al inicio del periodo, en 1970, hubo 554 muertes por suicidio en la República Mexicana, y en 1994 hubo 2 603. Los cambios en la tasa de suicidio no se dieron de manera uniforme, sino que hubo momentos dramáticos para la serie en cuestión. Así, entre 1973 y 1974 hubo un incremento del 222.05% en la mortalidad por suicidio para ambos sexos. A partir de este año (1974) la tasa de suicidio entra en un nuevo escalón, relativamente constante, hasta 1985. De 1984 a 1985 la tasa de suicidio para la población total se incrementa en 64.56%, y entra así en otro nivel del que no ha bajado. Para el conjunto de la población, el suicidio se incrementó en 156% entre 1970 y 1994.

El suicidio consumado en México es un problema que afecta en mayor medida al sexo masculino. La razón de tasas masculina/femenina para el inicio del periodo es de 4.10 (1.82/0.44) y para el final del periodo es de 5.6 (4.9/0.87); es decir, el diferencial de mortalidad hombres/mujeres no sólo no ha disminuido, sino que se ha ampliado durante el periodo. En los años que cubre la serie (1970-1994), el incremento porcentual del suicidio ha sido de 170% para los hombres y de 98% para las mujeres.



En el cuadro II se presenta la mortalidad por suicidio de acuerdo con grupos quinquenales de edad (con la excepción del grupo de 0-14 años y el de 85 y más), en cada uno de los años estudiados. Los siguientes hechos llaman la atención: a) a partir de mediados de la década de los setenta, comienzan a aparecer suicidios en el grupo de infantes y escolares (0-14 años); b) el incremento en las tasas de suicidio es un fenómeno común a casi todos los grupos de edad, que presentan incrementos relativamente similares. Las excepciones son los grupos de 60-64 (con cambios relativamente pequeños entre 1970 y 1994) y el grupo de 75-79 años (que presenta una disminución entre el inicio y el final del periodo), y los grupos de 80-84 y 85 y más (que presentan grandes incrementos en las tasas de suicidio del inicio al final del periodo).

La figura 1 muestra la mortalidad por suicidio según grupos de edad y sexo en 1994. Para este año, la tasa de suicidio masculina tiende a incrementarse con la edad, presentando un crecimiento muy acelerado a partir del grupo de edad 70-74 años. Para las mujeres, la tendencia de la mortalidad por edad es aplanada. La tasa más baja en los hombres fue de 0.29 por 100 000 habitantes en el grupo de 0-14 años y la más elevada fue de 45.93 por 100 000 habitantes en el grupo de 85 y más. En las mujeres la más baja fue de 0.17 por 100 000 habitantes en el grupo de 0-14 años y la más alta de 4.43 por 100 000 habitantes en el grupo de 80-84 años.


 



La distribución del suicidio, por otro lado, no es homogénea para todo el país; el cuadro III permite apreciar las diferencias. En 1994 los estados de Tlaxcala y México registraron las tasas más bajas, de 1.17 y 1.19 por 100 000 habitantes respectivamente, mientras que la tasa más alta se reportó en Tabasco con 9.74 y en Campeche con 7.78 por 100 000 habitantes. Por sexo, estos estados mantienen el mismo orden en la República. El sureste del país, formado por los estados de Campeche, Tabasco, Quintana Roo y Yucatán, es el que presenta tasas más elevadas. Por otro lado, también se encuentran tasas elevadas en los estados de Colima, Tamaulipas y Chihuahua. La zona centro, formada por los estados de Tlaxcala, México, La excepción a este conglomerado es el Distrito Federal, que tiene una tasa por encima del promedio nacional.



Con respecto a los mecanismos específicos señalados en el certificado de defunción, aunque para ambos sexos éstos son los mismos –mortalidad por sustancias sólidas o líquidas, ahorcamiento, estrangulación y sofocación y, por último, por arma de fuego y explosivos–, hay diferencias en su importancia relativa según el sexo. En 1994, el medio más utilizado por los hombres fue el ahorcamiento (53% de todas las muertes por suicidio), mientras que para las mujeres el ahorcamiento y la ingestión de sustancias tuvieron porcentajes muy similares (33 y 32%, respectivamente). El uso de arma de fuego y explosivos le sigue en importancia para los hombres (33%) y para las mujeres (25%). Durante el periodo estudiado, en los hombres se incrementó el uso de ahorcamiento y armas de fuego, de tal manera que en 1994 estas dos causas dan cuenta de casi el 90% de todos los suicidios masculinos. En las mujeres se ha incrementado el ahorcamiento y el uso de armas de fuego, mientras que la ingestión de sustancias ha permanecido más constante durante el periodo.

En el cuadro IV se presenta la información sobre suicidios consumados e intentos de suicidio por sexo, según los datos publicados en los Anuarios Estadísticos del INEGI (utilizando la información de los Ministerios Públicos) a los que se hizo referencia anteriormente. Así, se puede hacer una comparación entre los datos sobre suicidios consumados que ofrecen las fuentes judiciales y los proporcionados por las estadísticas de mortalidad (publicadas por la SSA) presentadas en el cuadro I.



Al inicio del periodo, las fuentes judiciales informaban de un número mayor de suicidios (740) que las estadísticas de mortalidad (554). Sin embargo, al finalizar el periodo, en 1994, la  situación  se  invirtió y  mientras  el Ministerio Público informó 2215 suicidios, las estadísticas de mortalidad notificaron 2 603 muertes. En tanto que las estadísticas de mortalidad ofrecen un panorama ascendente del suicidio en el país, las estadísticas del Ministerio Público sugieren una tasa estable hasta 1989, y un incremento muy acelerado de 1990 a 1994.

Es imposible comparar la información sobre los intentos de suicidio, ya que el Ministerio Público es el único que ofrece estos datos. Llama la atención el número tan bajo de intentos de suicidio informados.

Discusión

En este trabajo se ha presentado la epidemiología descriptiva del suicidio para la República Mexicana, cubriendo los últimos 24 años. El objetivo fue actualizar la información sobre un problema de salud pública muchas veces descuidado en México y para el cual se carecía de información reciente. La discusión sobre las causas relacionadas con este problema no ha sido considerada en el presente trabajo. Sin embargo, existe el interés de analizar posteriormente el papel de algunas variables tradicionales en la epidemiología del suicidio, tales como los divorcios, el ingreso económico y el consumo de alcohol, para el caso específico de México.

Si bien es cierto que la comparación de la tasa de
suicidio de México con la de algunos países latinoamericanos y de otras regiones del mundo revela que México presenta algunas de las tasas más bajas de suicidio, ya sea en el continente americano o con relación a algunos países de Europa,14 son pocos los problemas de salud pública que han aumentado con tanta constancia. Año con año, la mortalidad por suicidio se ha incrementado en el país, y por lo que se conoce del comportamiento de este problema en otras partes del mundo, y de los cambios en el perfil poblacional y epidemiológico de México, difícilmente será pasajero este incremento.15,16 La evolución ascendente del suicidio, así como los cambios sociales concomitantes tales como el incremento en la urbanización, la migración, la disolución de las redes familiares tradicionales, el aumento en el consumo de drogas por los jóvenes, y los cambios en el perfil epidemiológico del país, llevan a pensar que éste es un buen momento para iniciar acciones de investigación y preventivas.

Los resultados de este trabajo muestran que es necesario estar preparados para enfrentar este problema en el contexto de la salud pública nacional, así como elaborar los programas preventivos y de tratamiento acordes con las necesidades actuales, incluyendo el incremento en el suicidio de la población joven. El suicidio es una causa de muerte que ha aumentado en las dos últimas décadas, especialmente en la población masculina. Algunos grupos de edad que no se veían afectados durante el inicio del periodo, como los jóvenes de menos de 15 años, ya presentan casos de mortalidad por suicidio. Sin embargo, las tasas siguen siendo más elevadas en la población anciana.

Con respecto a los incrementos observados, no se tiene explicación para los dos cambios tan drásticos en la tasa de suicidio observada en el cuadro I. Aunque no hubo modificaciones entre las dos revisiones de la CIE utilizadas en este trabajo en el rubro específico del suicidio, es posible que algunos cambios en otros apartados de la clasificación de muertes por causas externas hayan afectado el problema que se aborda. Asimismo es probable que haya habido cambios administrativos en la codificación o publicación de las causas de muerte que afectaron la mortalidad por suicidio. A pesar de que se utilizaron dos fuentes diferentes para la estimación de la población, es difícil pensar que los dos descensos observados en 1980 (año censal) y en 1984 sean resultado de diferencias en las estimaciones poblacionales derivadas de las dos fuentes citadas. Se recomienda realizar trabajos específicos al respecto, que puedan confirmar o refutar estas diferentes posibilidades, así como sugerir otras hipótesis  al respecto.

Al igual que sucede con otros problemas sanitarios, tales como la cirrosis hepática,17 la mortalidad por suicidio muestra también una gran dispersión de las tasas de mortalidad en el interior del país, tanto en hombres como en mujeres, lo cual también debe ser materia de una investigación particular. Es posible que haya factores específicos en los estados del sureste relacionados con el incremento del suicidio, pero no hay que descartar la acción de prácticas de registro de la información que lleven a un menor subregistro del problema en esta región del país. En un trabajo reciente sobre la mortalidad por suicidio en Tabasco,18 los autores señalan que hay un fuerte componente rural, pero descartan que el patrón cultural influenciado por la cultura maya pudiera ser el responsable  del problema. De hecho, en el presente trabajo se observa una segunda zona de elevadas tasas de suicidio en la región norte del país.

El estado actual de la información estadística sobre el suicidio en el país amerita también un comentario. Actualmente se dispone de dos fuentes de información, aunque ambas dependientes del INEGI, que no sólo no concuerdan, sino que presentan tendencias diversas sobre el mismo fenómeno, lo que es motivo de preocupación. Hasta 1973, el Ministerio Público informaba más suicidios que la SSA, pero a partir de entonces la situación se invierte. Sin embargo, desde 1991 el subregistro del Ministerio Público parece disminuir. No fue posible encontrar respuestas para la divergencia en los informes de ambas instituciones y se espera que este trabajo sirva como señal de alerta para las autoridades responsables del área en cuestión. Dado el subregistro que existe en la mortalidad por suicidio, en varios países,19 se considera que la información proveniente de las estadísticas vitales que ofrece el llenado de los certificados de defunción parece ser más apropiada para conocer el panorama actual del suicidio en México. Esta es una conclusión importante, ya que tradicionalmente la mayoría de los investigadores interesados en este tema han utilizado como fuente a los Anuarios Estadísticos para describir la tendencia suicidógena en el país.

Referencias

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