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Temas
de Urgencias Epidemiológicas y Desastres
Hipotermia
Arch
Inst Cardiol Méx 1996; Volumen 66 (6): 525-538
ENFERMEDADES DEL BUCEO. FISIOPATOLOGIA
Y TERAPEUTICA
Sergio Trevethan Cravioto,*
Marco Antonio Martínez Ríos.**
* Médico Adjunto Cardiología Adultos. Instituto
Nacional de Cardiología "Ignacio Chávez. Buzo 2 estrellas,
Certificado Federación Mundial de Actividades Subacuáticas
(FMAS 1972).
** Jefe de Hemodinámica. Instituto Nacional de
Cardiología "Ignacio Chávez". Buzo 2 estrellas,
Certificado Federación Mundial de Actividades Subacuáticas
(FMAS 1972).
Durante las dos últimas décadas, el deporte subacuático
se ha incrementado en forma notable en el mundo, y nuestro país
no es la excepción. El número de buzos deportivos acreditados
para practicar este deporte por la Federación Mexicana de Actividades
Subacuáticas, en el año de 1974 recién fundada, era
aproximadamente 400, en tanto que para el año de 1996 existen ya
más de 25,000 personas certificadas para bucear.
El buceo es uno de los pocos deportes que no se pueden llevar a cabo
sin recibir una instrucción especializada, so pena de sufrir un
accidente que incluso puede costar la vida. Varias son las instituciones
que pueden certificar el buceo en nuestro país, y que están
afiliadas a la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas,
pero la persona que desee iniciarse en este deporte, debe recordar que
hay que asistir a la escuela de buceo por un plazo no menor de tres meses,
así como a todas las prácticas. Las escuelas que dan cursos
acelerados de 3 a 8 días, sólo ponen en riesgo la salud
de las personas.
Por otro lado, cabe destacar que sorprende la falta de información
médica que existe en nuestro país acerca de los padecimientos
que puede acarrear la mala práctica de este deporte, al grado que
hasta los mismos médicos cardiólogos y los neumólogos
lo ignoran, siendo que la mayoría de estos padecimientos son del
resorte de la esfera cardioneumológica.
En la República Mexicana, todavía algunas tiendas de buceo
alquilan equipo y permiten que personas no certificadas buceen con tal
de ganar algún dinero, haciendo que se incremente el número
de padecimientos ocasionados por este deporte. Los accidentes y/o enfermedades
del buceo van desde los más sencillos como es el Barotrauma simple,
hasta enfermedades de consecuencias fatales, pero casi todos ellos previsibles.
La presente revisión tiene por objeto poner al alcance de los
médicos especialistas en estas disciplinas, un panorama general
de lo que son las enfermedades del buceo y cuál es su tratamiento,
desde luego sin profundizar demasiado, ya que gran parte de esta terapéutica
queda a cargo de la medicina hiperbárica.
La profilaxis de estos accidentes se inicia con un buen examen médico
orientado.
EXAMEN MEDICO PARA ASPIRANTES A BUZO
A la historia clínica habitual se deberá poner énfasis
en la detección de una enfermedad cardiaca congénita o adquirida,
como son la presencia de cortos circuitos intracardiacos, o aun la sola
presencia de un foramen oval permeable que puedan propiciar el paso de
burbujas del lado venoso al arterial condicionando embolismo aéreo
cerebral (vide infra).
En nuestra opinión, el examen médico de un candidato a
bucear debe incluir obligadamente un estudio ecocardiográfico con
contraste salino para detectar la existencia de estos cortocircuitos.1
La presencia de esta patología contraindica este deporte por razones
que se analizan adelante.
En un estudio que incluyó 30 buzos con enfermedad por descompresión,
se detectó cortocircuito de derecha a izquierda a través
de la persistencia de un foramen oval en el 37%2 El estudio necrópsico
de 100 adultos, mostró algún tipo de comunicación
interatrial en el 34%.3 En otro estudio en buzos que habían sufrido
enfermedad por descompresión, se encontró que el 66% de
los que habían tenido síntomas neurológicos dentro
de los primeros 30 minutos después de haber salido del agua, tenían
cortocircuitos intracardiacos comparados con 24% de los que no los tenían.4
El estudio electrocardiográfico es otro requisito indispensable
en el examen médico de un candidato a buzo. Con este procedimiento
se puede detectar la existencia de un infarto del miocardio antiguo y
silencioso, arritmias, trastornos de la conducción e isquemia miocárdica,
que a juicio del médico, inhabiliten a la persona para practicar
el buceo. La práctica de este deporte demanda frecuentemente efectuar
ejercicio físico vigoroso como nadar contra corriente, exposición
a corrientes submarinas de frío intenso y estrés emocional
que pueden precipitar una crisis de angor pectoris, un infarto miocárdico
o una arritmia con consecuencias nefastas.5
No es infrecuente que personas que padecen una cardiopatía o una
neumopatía consulten si pueden bucear sin riesgo. Las lesiones
cardiacas valvulares, si no son productoras de arritmias o comprometen
la hemodinámica cardiovascular en forma importante, en términos
generales son permitidas. El infarto antiguo del miocardio no es contraindicación
para bucear siempre y cuando la función contráctil sea normal,
y la persona no tenga arritmias o trastornos serios de la conducción.
La hipertensión arterial sistémica en buen control, tampoco
es una contraindicación para practicar el buceo, desde luego no
debe bucear una persona con angor pectoris, aun cuando éste se
encuentre en control bajo tratamiento con drogas.
Los portadores de marcapasos con buena suficiencia y sin cardiomegalia
importante puede bucear, la cubierta de los marcapasos es de titanio y
no existe riesgo de que se dañe con la presión. Algunos
fabricantes han probado sus marcapasos en condiciones hiperbáricas,
hasta 100 psi sin encontrar daño alguno (el equivalente a 165 pies
en agua de mar).6 Durante el buceo no se producen interferencias electromagnéticas
que puedan reprogramar un marcapaso.
Los marcapasos con dispositivos de doble cámara D-D-D ó
V-D-D en pacientes sin incompetencia cronotrópica, no representan
ningún problema durante los esfuerzos físicos, pero los
portadores de marcapasos V-V-I que son de frecuencia fija, son incapaces
de incrementar ésta durante el esfuerzo, y si se presentase alguna
contingencia, el gasto cardiaco es incapaz de aumentar. Con los portadores
de marcapasos V-V-I, también debe recordarse que carecen de contribución
atrial al gasto cardiaco en un 20% aproximadamente, por lo que el médico
tiene que estar muy pendiente de si el grado de suficiencia miocárdica
se encuentra en una posición limítrofe. La frecuencia dependiente
de un mecanismo "activity" disminuye conforme aumenta la presión
atmosférica por arriba de los 60 pies.7
Teóricamente, a las personas con marcapasos V-V-I-R, A-A-I-R ó
D-D-D-R podría permitírseles bucear, si reúnen los
requisitos de no cardiomegalia importante y buena fracción de expulsión.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el mecanismo activador del incremento
en la frecuencia cardiaca de estos marcapasos depende de un material piezoeléctrico,
activado por movimiento muscular, y en el buceo el deslizamiento dentro
del agua depende exclusivamente de los miembros inferiores (los miembros
superiores no se emplean para la propulsión), éste es muy
suave y podría no activar el mecanismo cuando se necesite. Una
buena precaución antes de efectuar la inmersión sería
reprogramar el marcapaso para que reconozca cuentas de bajo nivel,5 o
bien, aconsejar a la persona que necesite un marcapaso y quiera bucear,
el empleo de uno con mecanismo de acelerómetro en lugar de piezoeléctrico.
Lesiones pulmonares con propensión al neumotórax espontáneo
no deben bucear. Aún no hemos hallado respuesta a la interrogante
de si las personas con pleurectomía unilateral puede bucear sin
riesgo.
La detección en la historia clínica de antecedentes de
asma activa, neumotórax, sangrados pulmonares, lesiones quísticas,
o bien, el hallazgo en la radiografía posteroanterior del tórax
(examen obligado también) de bulas enfisematosas, salvo muy contadas
excepciones, contraindican el buceo, ya que existe el riesgo de neumotórax,
embolismo aéreo, ruptura alveolar y broncoespasmo. Los reguladores
comerciales no están provistos de un sistema de humedificación
ni de calentamiento, el aire que se respira es frío y seco, y esto
es capaz de disparar un ataque de broncoespasmo en un asmático.
El examen otorrinolaringológico es de capital importancia: recabar
antecedentes de otitis media o externa supuradas, historia de ruptura
de la membrana timpánica, antecedente de cirugía otológica,
historia de sinusitis repetitiva, visualización de la integridad
de la membrana timpánica con el otoscopio y constatación
de la ausencia de cerumen que impida el libre movimiento de la membrana
timpánica. Si la persona examinada tiene antecedentes de rinitis
repetitivas con congestionamiento nasal o historia de cefaleas crónicas,
deberá efectuarse tomografía simple de senos paranasales.
Sólo en algunos casos aislados será necesaria la práctica
de una tomografía computarizada de senos paranasales. Los cambios
de presión durante el buceo sin la habilidad del buzo para compensar
la presión en los oídos, puede producir ruptura de la ventana
oval con la aparición de vértigo súbito e intenso,
y sus consecuencias posteriores cuando se está buceando, o bien,
pérdida permanente de la audición. La existencia de patología
previa de la membrana del tímpano puede facilitar el asiento de
microorganismos patogénicos e incapacidad para compensar la presión
en los oídos durante la inmersión. Por razones que se entenderán
adelante, el empleo de tapones en los oídos, está absolutamente
proscrito.
La sinusitis produce inflamación y edema de las membranas mucosas
y puede bloquear el drenaje de los senos paranasales o de la trompa de
Eustaquio, que durante el ascenso o descenso impida el equilibrio de las
presiones dentro de los senos paranasales y el oído, incluso puede
hacer sangrar los senos paranasales produciendo hemorragia que inunda
el visor con el pánico subsecuente, o bien, produce ruptura timpánica.
Sólo un examen minucioso y con conocimientos de lo que se está
buscando, permitirá al médico decidir cuando una persona
puede bucear. Tal es el caso de sujetos con epilepsia,9 migraña,
antecedentes de enfermedad cerebrovascular, vértigo de Meniere,
embarazo,10 diabetes mellitus insulino dependiente o hemofilia.11
Por último, respecto al examen clínico y paraclínico
es conveniente señalar que no hay una prueba de laboratorio que
sea de mayor utilidad si se ha efectuado una buena historia clínica,
y los estudios de gabinete ya comentados.
ENFERMEDADES DEL BUCEO CON SCUBA
Las siglas de la palabra SCUBA quieren decir Self-Contained-Underwater-Breathing-Apparatus,
y se refieren al hecho de bucear usando un tanque con aire comprimido.
Las enfermedades más frecuentes durante la práctica del
buceo con SCUBA son: ahogamiento, embolismo aéreo, enfermedad por
descompresión, hipotermia, narcosis por nitrógeno, edema
pulmonar inducido por frío,12 barotrauma e intoxicación
por monóxido de carbono.
AHOGAMIENTO
Durante el buceo con SCUBA, el ahogamiento puede ocurrir por tres causas:
falla mecánica del equipo regulador de aire, permitiendo el paso
de agua dentro del sistema, pérdida de la conciencia por alguna
causa patológica (arritmia cardiaca, apoplejía, infarto
miocárdico, ataque epiléptico, etc.), y por último,
ataque animal que arranque el regulador de aire. Durante el ahogamiento,
el fenómeno fisiopatológico más importante es la
hipoxia.13-18 En el 10% de los casos, el espasmo laríngeo concomitante
parece ser la causa de la muerte, ya que en algunos estudios necrópsicos
no se detecta agua en los pulmones (ahogamiento de pulmón seco).
El agua dulce disminuye la tensión del surfactante produciendo
atelectasias, el agua de mar inunda los alveolos.
La mayoría de los sobrevivientes de ahogamiento muestra una severa
acidosis que usualmente es metabólica debida a la hipoxemia, con
la consecuente apertura del ciclo del ácido láctico, aunque
en algunos pacientes es mixta. Las alteraciones pulmonares se caracterizan
por la obstrucción aérea, cortocircuitos y disminución
de la distensibilidad, seguidos de edema pulmonar con empeoramiento de
la alteración ventilación perfusión. El ahogamiento
en agua dulce produce hipervolemia, en tanto que en agua de mar produce
hipovolemia,5 y aunque existen cambios electrolíticos, éstos
suelen no ser muy importantes,19 a menos que el accidente ocurra en aguas
con muy alta concentración de solutos como ocurre en el Mar Muerto,20
donde se han observado notables elevaciones en el calcio (Ca++) y magnesio
(Mg++) séricos con prolongación del complejo QRS del electrocardiograma,
inversiones de las ondas T, ondas U prominentes, cambios en la onda P,
y taquicardias ventriculares letales.21
La hipoxemia y la alteración del equilibrio ácido-básico
puede producir arritmias cardiacas activas o trastornos en la conducción
del impulso cardiaco, pudiendo llegar a la fibrilación ventricular.
En experimentación animal, anatomopatológicamente, el corazón
muestra una hiperconcentración de miocitos e hipereosinofilia.22
En el cerebro se observa edema y necrosis cortical, responsables de diferente
grado de daño cerebral clínico, reversible o irreversible.
Durante el buceo cuando se presentan datos de ahogamiento, generalmente
la víctima ocurre ansiosa hacia el compañero de buceo en
busca de aire, el cual es compartido con maniobras aprendidas, tendientes
a evitar el pánico que ocasiona la lucha por un solo equipo SCUBA
funcionante. Cuando el compañero es el que se percata de que la
víctima tiene problemas de suministro de aire, acude a él
rápidamente. Esta es sólo una de las múltiples razones
por las cuales el buceo es un deporte de pareja, y ésta debe siempre
permanecer unida durante la inmersión a una distancia razonable.
Separarse del compañero de buceo es un grave error.
Si la víctima ha tragado agua y está inconsciente, hay
que transportarla a la superficie de inmediato, pero no sin olvidar, debido
al pánico, la velocidad de ascenso permitida. De no hacerse así,
pueden ser dos y no uno los accidentados. Una vez en la superficie, el
chaleco compensador de la víctima debe ser inflado para ser remolcado
hasta la embarcación. El tratamiento inicial de las víctimas
de ahogamiento consiste en la restauración de la respiración,
usando la técnica de respiración boca a boca, que debe aplicarse
tan pronto como sea posible; con personal entrenado, esto es factible
aún en la superficie del agua mientras la víctima es remolcada.
Una vez que la víctima se encuentra sobre una superficie plana,
debe colocarse boca abajo y en Trendelemburg para facilitar el desalojo
del agua de los pulmones. Si por alguna razón se sospechase trauma
craneoencefálico, la asistencia respiratoria debe proporcionarse
sin echar la cabeza de la víctima hacia atrás. La respiración
boca a boca debe continuarse hasta llegar al hospital, o bien, hasta que
la víctima ventile por sí sola. Si hay posibilidad, el agua
debe ser aspirada del sistema respiratorio, aunque casi siempre se obtiene
sólo en pequeña cantidad, ya que se absorbe rápidamente
de los pulmones hacia la circulación.
La presión subdiafragmática sólo en forma anecdótica
se ha descrito como favorable,23 y se le denomina maniobra de Heimlich,24
pero podría intentarse sobre todo si el ahogamiento acaba de ocurrir
para continuarse después con la respiración asistida. Del
10 al 12% de las víctimas no broncoaspiran por suspensión
de la respiración o por espasmo laríngeo reflejo.25 Con
la maniobra de Heimlich existe el riesgo de producir broncoaspiración
gástrica con la resultante neumonía química secundaria,
dado que la mayoría de las víctimas de ahogamiento han tragado
una enorme cantidad de agua y son muy propensas a vomitar durante las
maniobras de reanimación 26
Si la persona que se encuentra auxiliando a la víctima tiene entrenamiento
suficiente para reconocer si existe paro cardiaco, deberá proceder
a dar masaje cardiaco, alternando con respiración boca a boca.
El pulso es difícil de apreciar en los ahogados debido a la vasoconstricción
periférica y al bajo gasto cardiaco.
Una vez administrado el soporte inmediato, la persona debe ser trasladada
a un hospital, en donde la terapéutica deberá continuarse.
Algunas víctimas de ahogamiento han tenido una excelente recuperación
del estado neurológico, a pesar de haber sufrido una inmersión
prolongada en aguas heladas.27,28 Una vez en el hospital y obtenidas las
primeras muestras de laboratorio y gabinete, química sanguínea,
electrolitos, saturación de oxígeno, electrocardiograma,
etc., se iniciará el tratamiento de las complicaciones, acidosis,
broncoespasmo, edema pulmonar, síndrome de insuficiencia respiratoria
aguda del adulto y la hipotermia. Debe buscarse cardiopatía subyacente
como causa probable del accidente.
Con tratamiento bien instituido, la recuperación suele ser muy
exitosa. En un estudio de 80 personas, todas con paro respiratorio a su
arribo al hospital, y 33% con paro cardiaco además, todas sobrevivieron
y fueron dadas de alta.29 El pronóstico favorable está en
relación directa con la edad, inmersión menor a 10 minutos,
ausencia de broncoaspiración, temperatura corporal menor a 35°
C, duración menor a 25 minutos en las maniobras de reanimación,30-32
y glucemia por debajo de 400 mg/dl.33
En general, el daño neurológico y la mortalidad es mayor
si se presentan las siguientes contingencias: pupilas midriáticas
sin respuesta a la luz, Ph arterial menor de 7.1, coma, y necesidad de
soporte ventilatorio.34-35 La sobrevida suele ser mejor cuando el accidente
ocurre en aguas heladas que en aguas templadas.36,37
Resuelto el problema principal en una víctima de ahogamiento,
deberá tenerse presente la posibilidad de complicaciones tardías,
como son las infecciones gastrointestinales y pulmonares, que incluyen
a gérmenes como el Vibrium cholera, Vibrium parahemoliticus y abscesos
cerebrales.
EMBOLIA AEREA
Para entender tanto la embolia aérea como la enfermedad por descompresión,
es necesario conocer algunos principios físicos de los líquidos
y de los gases. A nivel del mar, la presión atmosférica
denominada una atmósfera es de 14.7 psi o 760 mm de Hg, y está
dada por el peso total que contienen 5 470 mts de gases atmosféricos.
Conforme uno desciende dentro del agua, la presión va en aumento
debido a que se combinan el peso del aire atmosférico y el peso
del agua. Por cada 10 metros adicionales en el descenso, la presión
ambiental se incrementa una atmósfera absoluta, así a 10
metros de profundidad habrá dos atmósferas absolutas a 20
tres a 30 cuatro, etc.
La ley de Boyle señala la relación entre el volumen y la
presión a la que se encuentra sujeta un gas y dice: el volumen
de un gas es inversamente proporcional a la presión absoluta que
se le aplica, mientras que su densidad es directamente proporcional a
la presión absoluta.38 Si llenamos un globo con un metro cúbico
de aire a nivel del mar (1 atmósfera), y lo bajamos a 10 metros
de profundidad (2 atmósferas), el volumen variará inversamente
a la presión, tendrá entonces medio metro cúbico
de aire, pero la densidad del aire dentro del globo será del doble,
porque ésta varía en relación directa con la presión,
aun cuando la cantidad de moléculas de aire dentro del globo siempre
es la misma. Si el globo es regresado a la superficie, readquiere su volumen
y densidad originales, pero si lo elevamos por arriba del nivel del mar,
el volumen aumentará y la densidad disminuiría.
Una persona buceando a pulmón libre, sin SCUBA, cuando desciende,
el volumen de aire que tiene en los pulmones se comprime, pudiendo incluso
llegar a la ruptura (Barotrauma de pulmón), pero al ascender no
existe ningún tipo de peligro porque el pulmón sólo
recupera su volumen basal. En el caso del buceo con SCUBA, las cosas son
muy diferentes, el volumen de los pulmones permanecerá igual desde
la superficie hasta la profundidad que se desee llegar, siendo la presión
intrapulmonar igual a la presión ambiente, pero si el buzo asciende
con el aire inhalado proveniente del tanque, reteniéndolo en los
pulmones sin exhalarlo, en 10 metros de ascenso habrá duplicado
el volumen de aire en sus pulmones, y esto irá in crechendo conforme
ascienda sin expeler el aire pulmonar. Tal contingencia ocurre predominantemente
en varias circunstancias: principiantes inexpertos que detienen la respiración,
buzos avezados que también detienen la respiración para
que les dure más la carga de aire, ascensos bruscos por pánico,
fotógrafos o camarógrafos submarinos que persiguiendo su
objetivo detienen la respiración y experimentan ascensos considerables
sin percatarse, mal funcionamiento del regulador con aspiración
de agua y laringo-espasmo por aspiración, o un ataque de tos. Aunque
dicho sea de paso, hemos conocido buzos expertos que pueden toser e incluso
vomitar en la profundidad sin ningún problema. Estas contingencias
pueden llegar hasta la ruptura alveolar seguida de neumotórax,
neumopericardio, neumomediastino o enfisema subcutáneo.
Si se establece comunicación entre el alveolo roto y alguna parte
de la vasculatura pulmonar, la entrada de aire hacia las venas pulmonares
es inminente, y de ahí a la circulación sistémica.39
El cuadro clínico de la embolia aérea cerebral, aparece
dentro de los dos primeros minutos de ocurrida, predominando obviamente
los síntomas neurológicos,40 máxime si se toma en
cuenta que el ascenso se hace con la cabeza dirigida hacia la superficie.
Los síntomas son debilidad, mareo, trastornos visuales, dolor torácico,
cambios en la personalidad, daño del sensorio, convulsiones, parestesias
y parálisis de extremidades.41 Un síntoma muy característico
según la experiencia de algunos buzos experimentados es la aparición
de espuma sanguinolenta en la boca,38 aun cuando este dato en lo personal
nos parece más bien estar dado por alguna otra complicación
concomitante, como edema agudo pulmonar o ahogamiento, debido a que el
embolismo aéreo frecuentemente se asocia con otras formas de enfermedad
por descompresión.
La causa del ahogamiento en muchos buzos proviene de la pérdida
de la conciencia por la embolia aérea. El cuadro de embolismo aéreo
puede progresar hasta la falla hemodinámica total y el estado de
choque.
ENFERMEDAD POR DESCOMPRESION
La relación entre tensión de oxígeno (PO fórmula
2), tensión de nitrógeno (PN fórmula 2), presión
atmosférica y volumen de un gas o tamaño de una burbuja,
varía de acuerdo a la altitud y a la profundidad.
Ley de Henry. La cantidad de gas que puede ser disuelta en una solución,
es directamente proporcional a la presión que se aplica a esa solución.
Una botella de refresco que contiene bióxido de carbono supersaturado,
almacenado a presión dentro de la botella, cuando está cerrada
no hay burbujas visibles, pero cuando se destapa y la presión del
interior de la botella se iguala con la presión atmosférica,
aparecen numerosas burbujas. Una situación similar ocurre en la
enfermedad por descompresión en los buzos.
A nivel del mar, la cantidad de nitrógeno en la sangre y el resto
de los tejidos del cuerpo es igual a la del aire que respiramos, .78 de
atmósfera;38 conforme se desciende dentro del agua, la tensión
del nitrógeno aumenta, y éste es llevado a los tejidos.
Debido a que el nitrógeno es más liposoluble que hidrosoluble,
empieza a concentrarse en el compartimiento intravascular y en los tejidos
ricos en lípidos como el cerebro, la médula ósea
y los depósitos grasos. La solubilidad del nitrógeno también
se incrementa conforme desciende la temperatura corporal.
Las observaciones acerca del tiempo que transcurre para que el nitrógeno
se acumule en los tejidos, han dado la base para construir las llamadas
tablas de descompresión de la Marina de los Estados Unidos,42-43
en ellas se señala el tiempo que un buzo puede permanecer a determinada
profundidad sin tener que hacer paradas de descompresión durante
el ascenso, o bien, cuánto tiempo debe detener su ascenso para
evitar la formación de burbujas en su cuerpo.
Si un buzo asciende rápidamente excediendo el tiempo límite
de no descompresión, el nitrógeno disuelto en los tejidos
pasa a formar burbujas al perder presión, por no habérsele
dado el tiempo necesario para que el gas fuese transportado y excretado
a través de los pulmones.
La formación de burbujas de nitrógeno puede ocurrir tanto
dentro del torrente sanguíneo como en el espacio extravascular,
bloqueando el flujo sanguíneo y cambiando la reología de
la sangre, con producción de cambios en el endotelio vascular,
que propician alteraciones que pueden llegar a la coagulación intravascular
diseminada, con trombosis, hemorragia y activación del complemento.44-
45 Se desconoce aún el mecanismo exacto que dispara la enfermedad
por descompresión, aun cuando se han propuesto modelos matemáticos
para el crecimiento de las burbujas.46-47 Sin embargo, no deja de ser
alarmante que buzos que incluso siguen las reglas de los límites
de tiempo para no descompresión, pueden formar burbujas en la sangre.
Un estudio llevado a cabo en 110 buzos por medio de doppler, detectó
embolias gaseosas en el torrente venoso de todos ellos.48 El cuadro clínico
de la enfermedad por descompresión es sumamente variable y depende
del sitio donde se formen las burbujas de nitrógeno, o donde éstas
ocluyan un vaso sanguíneo. Los síntomas se dividen el tipo
I y tipo II.49-51 Los síntomas tipo I son leves: dolor articular,
usualmente de grandes articulaciones, parestesias o síntomas cutáneos
como prurito, y los llamados "bends" por los buzos, que consiste
en dolor músculo-esquelético profundo y pulsátil,
fácilmente confudible con calambres y que obedece a las burbujas
formadas en los tejidos, las articulaciones y los huesos. La formación
de burbujas en la piel puede producir un eritema moteado con distribución
geográfica, que para quien lo ha visto se parece mucho al eritema
marginado de la fiebre reumática activa.52
Los síntomas tipo II involucran al sistema nervioso central, y
obviamente son más serios, van desde déficits focales, convulsiones
focalizadas en relación con el sitio en donde se formó la
burbuja en el cerebro, cambios en la actitud cognocitiva, y grados diversos
de daño del sensorio. Las burbujas también pueden alojarse
en la médula espinal, dando diferentes cuadros que incluso pueden
llegar a la paraplejía. Las microembolias de nitrógeno en
la circulación pulmonar producen dolor retroesternal, disnea, tos,
cianosis, e incluso gasto cardiaco bajo y estado de choque. Se ha descrito
necrosis aséptica de los huesos en las grandes articulaciones por
exposición repetida a la presión, que incluso pasan desapercibidos
hasta la fractura patológica o la detección casual en los
rayos X. Por desgracia, los accidentes tipo II son más frecuentes,
seguidos por los de tipo I, y después por el embolismo aéreo.53-54
Los principales factores de riesgo para la producción de enfermedad
por descompresión son: existencia previa de cortocircuito intracardiaco,
comunicación interatrial o interventricular, o aún la persistencia
de forma oval,2 inmersiones repetitivas el mismo día, ascenso rápido
(mayor de 60 pies por minuto), antecedentes de enfermedad por descompresión
previa, consumo de alcohol, ejercicio que en la profundidad aumenta la
velocidad circulatoria en los tejidos, con aumento de absorción
de nitrógeno, fenómeno similar al que ocurre cuando se agita
una botella de gaseosa que contiene burbujas; la obesidad parece ser otro
factor de riesgo por la facilidad con la que el nitrógeno es almacenado
en los tejidos grasos, y por último, el ascenso después
de bucear a mayor altitud que el nivel del mar. La mayoría de las
inmersiones con fines deportivos se llevan a cabo en el mar. Algunas de
las costas mexicanas en donde se puede practicar el buceo deportivo, se
encuentran a tan sólo 30 a 60 min de distancia por avión
de la Ciudad de México.
Una de las reglas más importantes para evitar la enfermedad por
descompresión, lleva implícito el abstenerse de volar hasta
pasadas un mínimo de 12 horas de haberse efectuado una inmersión.
Conforme se asciende por encima del nivel del mar, se va perdiendo presión
atmosférica y consecuentemente, de acuerdo a la Ley de Henry, hay
mayor probabilidad de que el nitrógeno disuelto en la sangre o
los tejidos en la profundidad, se transforme en burbuja.55,56 La observación
de esta medida es de trascendental importancia, sin embargo, no debe olvidarse
que para ascender rápidamente por arriba del nivel del mar en el
transcurso de unas cuantas horas, no es indispensable hacerlo en avión.
Tal es el caso de los arrecifes en Veracruz o las costas de Guerrero,
de donde por automóvil en tan sólo 4 horas se puede llegar
a la Ciudad de México a 2,240 mts sobre el nivel del mar; ya han
ocurrido accidentes de descompresión por ascender en automóvil
inmediatamente después de bucear.
Los síntomas de la enfermedad por descompresión son: dolor,
72%; letargo, 68%; cefalea, 60%; alteraciones en la sensibilidad, 42%.
Por lo menos el 25% de los buzos que han sufrido enfermedad por descompresión,
han sobrepasado los tiempos permitidos por las tablas de descompresión
de la Marina de los Estados Unidos. De acuerdo a datos proporcionados
por la Marina Norteamericana, el 50% de los síntomas aparecen durante
los primeros 30 minutos después de la inmersión, el 85%
en la primera hora, el 95% dentro de las primeras 3 horas, y el 99% antes
de las 6 horas, aun cuando se han descrito síntomas más
allá de las 32 horas. En general, cuando los síntomas aparecen
después de las 24 horas, es más probable que obedezcan a
otra causa. Establecido el diagnóstico, el paciente debe ser colocado
sobre su lado izquierdo; actualmente, la posición de Trendelemburg
que tuvo su razón de ser, ha sido relegada.57,58 El tratamiento
clave con un elevado porcentaje de curación, es la recompresión
en una cámara hiperbárica, pero mientras existe el acceso
a ella, la vía aérea debe mantenerse abierta y administrarse
oxígeno al 100% a flujos elevados,59 debe tratarse la deshidratación
y la deplesión intravascular que son frecuentes en inmersión
prolongada y exposición al frío,60-61 con reemplazo de volumen
y drogas vasoactivas. Puede emplearse inicialmente Dextran de bajo peso
molecular, las crisis convulsivas pueden tratarse con difenilhidantoina
o benzodiacepinas.
El enfermo debe ser transportado a la brevedad posible a la cámara
hiperbárica más cercana, para iniciar la recompresión
que disminuirá el tamaño de las burbujas de nitrógeno,
haciendo desaparecer los síntomas y dando tiempo a que éste
sea eliminado por vía pulmonar.62 No debe intentarse recomprimir
a la víctima regresándola dentro del agua, esto, la mayoría
de las veces, sólo empeora la situación.
La guía terapéutica con la cámara hiperbárica
y oxígeno es administrada en la mayoría de los centros,
de acuerdo a las tablas de tratamiento de la Marina de los Estados Unidos.42
Se ha empleado la combinación de helio con oxígeno, mezcla
llamada heliox, en el tratamiento con la cámara hiperbárica,63
así como el intercalar oxígeno con periodos cortos de aire.49
Resultados favorables se han obtenido aún con retrasos en el tratamiento
hasta de 9 horas.64
Toda persona que practique buceo profesional o deportivo debe saber en
dónde se encuentra la cámara hiperbárica más
cercana al lugar al accidente. En la República Mexicana existen
18 cámaras hiperbáricas en: Tijuana, La Paz, Bahía
de Tortugas, Cabo San Lucas, Punta Eugenia, Isla de Natividad, San Carlos,
Puerto Vallarta, Iztapa Zihuatanejo, Acapulco, Tampico, Veracruz, Quintana
Roo, Michoacán, Chiapas, Puebla y dos en el área metropolitana,
de las cuales sólo están operando actualmente siete. En
Tijuana, el Centro Hospitalario Internacional Pacífico, S.A. de
C.V., Nubes 449, Secc. Jardines del Sol, Tijuana Baja California, Tel.
(66) 80 29 02. Responsable: Dr. Ronal Carreño; Cabo San Lucas,
Servicio de Seguridad Subacuática, Plaza Marina No. E-16, Cabo
San Lucas, B.C.S., Tel. (114) 33 666. Responsable: Dr. Alfonso Najar;
Acapulco, Base Naval de Icacos, Comando Submarino, Acapulco, Gro., CP.
39860, Tel. (74) 84 00 34; Veracruz, Hospital Naval, General Figueroa
151, Veracruz, Ver., CP. 91700, Tel. (29) 32 75 16 y 32 34 01. Responsable:
Teniente Alcalá; Instituto Tecnológico del Mar, Carretera
Veracruz-Boca del Río Km 14. Responsable: Dr. Luis Muñoz;
Yucatán, Cruz Roja Tizimin. Responsable: Dr. Alberto Paredes; Servicios
de Seguridad Subacuática, Calle 5 Sur 21-B, Cozumel, Quintana Roo,
CP. 77600, Tel. (987) 22 387 y 21848. Responsable: Dr. Gustavo Ambriz;
Enfermería Naval, Carretera al Garrafón, Isla Mujeres, Quintana
Roo, Tel. (987) 70 001; Michoacán, Hospital de Jesús, Morelia,
Mich. Responsable: Dr. Andrés Ocho Lastiri; área metropolitana,
Atlantis, S. A. de C.V., Camino Real de Clacoaya 52-A, Atizapán,
Edo. de México, CP. 54520, Tel. (5) 362 05 66 y 362 04 65. Responsable:
Dr. Cuauhtémoc Sánchez.
La DAN (Diver Alert Network) y su director general en México,
el Dr. E. Cuauhtémoc Sánchez, proporciona asistencia durante
las 24 horas del día en caso de accidente, a los teléfonos
598 22 30 y 598 94 25, o al radio 629 98 00 clave 33937.
La DAN en Estados Unidos atiende en Panama City, Florida, al Tel. (904)
230 3100, también durante 24 hrs al día. Seguros de vida,
gastos médicos por accidente y transportación aérea
se pueden adquirir a través de esta corporación, cosa que
es muy difícil en las aseguradoras tradicionales.
Si el paciente requiere transportación aérea por la lejanía
de la cámara hiperbárica, ésta debe llevarse a cabo
en avión con cabina presurizada, o en su defecto, éste deberá
volar lo más bajo posible con altitud no mayor de 300 metros.
Después de un tratamiento exitoso en la cámara de recompresión,
la víctima debe abstenerse de bucear durante 7 días si sus
síntomas fueron de tipo I, y durante 1 mes si sus síntomas
fueron tipo II. 41
HIPOTERMIA
El agua es 32 veces mejor conductor del calor que el aire, la temperatura
corporal normal es de 37° C, y ésta rápidamente desciende
durante una inmersión, máxime si la inmersión es
en aguas frías y sin la protección adecuada. La primera
señal indicadora que el buzo recibe de que debe salir del agua
o de abandonar la corriente en la que se encuentra, es cuando empieza
a temblar, no después. Aún aguas tropicales calientes suelen
estar 10° C por debajo de la temperatura corporal, ésta desciende
tan pronto, como 5 minutos después de haber entrado el buzo al
agua, lo mismo en personas delgadas como obesas.65 Los buzos frecuentemente
no se dan cuenta de que están perdiendo calor hasta que se presentan
signos fisiopatológicos como el temblor, la carne de gallina o
los labios amoratados.66,67
La hipotermia produce depresión de flujo sanguíneo cerebral
y del requerimiento cerebral de oxígeno, reduce el gasto cardiaco
y disminuye la presiónarterial. Las víctimas pueden incluso
parecer como si estuvieran muertas debido a la marcada depresión
cerebral. Debido a la bradicardia y a la vasoconstricción que se
presenta, es difícil detectar el pulso periférico.
La ingestión de alcohol empeora la hipotermia porque produce vasodilatación
periférica.63-69 La hipotermia produce además alteraciones
en la coagulación de la sangre que obliga a practicar exámenes
en busca de coagulopatía.70 Cuando la temperatura cae por debajo
de 28° C, se presenta acidosis mixta, con arritmias y fibrilación
ventricular. Electrocardiográficamente se presenta bradicardia
sinusal, inversión de la onda T con importante prolongación
del espacio Q-T y un signo considerado como patognomónico, las
ondas J de Osborn, que es elevación del punto J con Q-T prolongado.71
Si la persona no respira, deben iniciarse las maniobras de reanimación.
Es conveniente monitorizar el electrocardiograma en cuanto sea posible,
para el control de la bradicardia que suele presentarse.23
Se debe procurar aislar al paciente del frío, agua, viento helado,
ropa mojada, etc., y calentarlo con lo que haya a mano: botellas de agua
caliente, bolsas de agua, cobertores, etc.72-75 Con la llegada de la víctima
al hospital, las maniobras de calentamiento y reanimación deben
proseguirse, incluyendo ahora lavado gástrico con agua caliente
e inmersión en agua caliente.76,77 La intubación nasogástrica
y endotraqueal, la colocación de marcapaso temporal o de catéter
de Swan Ganz debe llevarse a cabo cuando se necesite, a pesar de que ha
sido informado que estas maniobras pueden precipitar una fibrilación
ventricular en el paciente hipotérmico.73
Es muy importante tener en cuenta que el manejo del paro cardiaco causado
por hipotermia es diferente del paro cardiaco normotérmico, el
electrochoque muy frecuentemente es infructuoso con una temperatura corporal
inferior a 30° C. Es del conocimiento de todos los cirujanos cardiovasculares
que la llamada fibrilación ventricular rápida, no responde
a la desfibrilación directa, durante el recalentamiento en cirugía
cardiaca con circulación extracorpórea, si el paciente se
encuentra por debajo de los 32° C de temperatura.79
Al tratamiento enfocado fundamentalmente al recalentamiento, hay que
agregar además, líquidos intravenosos calientes, diálisis
peritoneal caliente, toracotomía con irrigación del corazón
con soluciones calientes o aún circulación extracorpórea.80-82
Si esto no es posible, deberá efectuarse de acuerdo a la gravedad
del caso, el lavado cerrado de la cavidad torácica.83,84 En ausencia
de paro cardiaco, el recalentamiento con circulación extracorpórea
venosa ha sido efectivo.35
De trascendental importancia resulta el señalar que las personas
que han sido sometidas a muy bajas temperaturas no sean consideradas muertas
hasta que la temperatura corporal no haya regresado a lo normal, y aún
así no sea posible reanimarlas a pesar del tratamiento. En aguas
heladas o frías, la protección con trajes especiales de
neopreno, abiertos o cerrados, es indispensable, el congelamiento reduce
el metabolismo a su mínima expresión, y esto hace que las
víctimas sean rescatables, siempre y cuando el médico no
pierda la esperanza en las maniobras de reanimación.86 En la mayoría
de las sobrevidas informadas, el paciente se encontraba en fibrilación
ventricular,87-89 y de hecho en hipotermia profunda, el médico
debe recordar que la fibrilación ventricular es el UNICO signo
de vida con que el médico cuenta en el electrocardiograma, ya que
la respuesta pupilar, la respiración y los reflejos osteotendinosos
están ausentes, y esto constituye el único incentivo para
proseguir la reanimación, aunque en algunos casos se ha tenido
éxito también aún con el paciente en asistolia.86
El enfriamiento de preparaciones con fibras aisladas de Purkinje por
debajo de 25° C, produce 4 efectos electrofisiológicos: disminución
del potencial de reposo transmembrana, disminución de la velocidad
de conducción, prolongación de los periodos refractarios
absoluto y relativo, y disminución de la frecuencia de despolarización
espontanea,90 es factible que todos estos efectos pudieran ser los responsables
de la asistolia cuando ésta se presenta.
Lo que constituye un verdadero problema de decisión para el personal
médico hospitalario, es saber si el paro cardiaco fue causado por
la hipotermia, o la hipotermia es una consecuencia del paro cardiaco.
NARCOSIS POR NITROGENO
Todos los gases inertes pueden tener efectos anestésicos cuando
se respiran a presión. De acuerdo a la Ley de Dalton, cada gas
ejerce su propia presión parcial en proporción al porcentaje
del gas presente en la mezcla total de los gases en que se encuentra.
Los efectos anestésicos del nitrógeno empiezan a sentirse
aproximadamente entre los 30 y 60 metros de profundidad y según
la susceptibilidad de cada buzo, acontecen por el aumento en la presión
parcial del nitrógeno contenido dentro del sistema nervioso central,
produciendo un cuadro clínico de narcosis similar al de la intoxicación
por etanol (éxtasis de las profundidades).91,38 Los síntomas
son euforia, mareo, alegría, pérdida de la coordinación,
inhabilidad para comunicarse y responder a señales, conducta irracional,
y a profundidades entre los 90 y 100 mts produce alucinaciones, inconciencia,
ahogamiento y muerte. El buzo se recobra rápidamente si asciende
a aguas menos profundas.92 El frío, la fatiga, el alcohol y el
aumento en la tensión del bióxido de carbono incrementan
la susceptibilidad a la narcosis por nitrógeno.
El médico no tiene gran participación en la presentación
de esta patología, puesto que desaparece conforme el buzo asciende,
pero debe conocer el cuadro clínico, para poder aconsejar a los
individuos susceptibles de no ir más allá de los 30 mts
de profundidad.
EDEMA PULMONAR INDUCIDO POR FRIO
Hace 12 años, Wilmshurst y colaboradores informaron la aparición
de edema pulmonar en buzos, con el subsecuente desarrollo de hipertensión
arterial sistémica,93 siete buceando con SCUBA, y dos nadando en
la superficie del agua, y quienes habían tenido más de siete
episodios de edema pulmonar previo en el agua. Nueve de estos buzos fueron
estudiados posteriormente.12 Les midió la presión y el flujo
sanguíneo del antebrazo, así como las resistencias vasculares
periféricas en condiciones basales, después de ejercicio,
después de exposición al frío, y después de
la combinación de frío con oxígeno, encontrando una
vasoconstricción patológica con signos de falla miocárdica
contráctil, incluso dos de ellos reprodujeron el edema pulmonar,
y todo esto relacionado con la exposición al frío. En el
seguimiento a 8 años, siete de ellos se volvieron hipertensos;
estas personas parecen tener una reactividad vascular exagerada. Estas
observaciones deben alertar a los clínicos a tener presente que
la inhalación de agua no es la única posibilidad de adquirir
un pulmón húmedo,94 radiológica e histológicamente
este edema pulmonar y el del ahogado son indistinguibles, y por lo tanto
fáciles de confundir, pero la diferenciación entre ambos
es fundamental, ya que el edema pulmonar requiere diuréticos y
el pulmón de ahogado reemplazado de líquidos.
BAROTRAUMA
Se conoce como barotrauma a la lesión que ocurre a consecuencia
de la incapacidad de un gas para salir de un determinado espacio del cuerpo
y puede ocurrir en los ojos, los oídos, los senos paranasales el
pulmón, e incluso las víceras huecas.
En la superficie, el aire que se encuentra en el interior de la máscara
visor, tiene la misma presión que la atmósfera. Durante
el descenso, la presión ambiente se incrementa llegando a producir
una fuerte presión del visor sobre los ojos (barotrauma o squeeze
de visor). Es frecuente observar hemorragia en los novatos, por ruptura
vascular en la conjuntiva, la manera de evitar el barotrauma de visor
es exhalar el aire por la nariz conforme se va descendiendo para igualar
la presión con el medio ambiente. Nunca se debe bucear con gafas
oclusivas (goggles).
Conforme se va descendiendo, la presión atmosférica incrementada
por el peso de agua, hace presión sobre la membrana timpánica,
la cual es móvil y tiende a hundirse dentro del oído medio,
esto produce dolor con alivio inmediato en cuanto el buzo presiona su
nariz con los dedos y sopla a través de ella. Con esto hace que
el aire enviado a presión durante esta maniobra, penetre en la
Trompa de Eustaquio y empuje la membrana el tímpano desde dentro
hacia afuera, igualando la presión interior con la del medio ambiente.
Si el buzo no ejecuta esta maniobra y continúa descendiendo, o
bien, el conducto auditivo externo obturado por cerumen impide esta regulación,
la membrana timpánica se rompe produciendo sangrado, vértigo
e hipoacusia.95 Membranas timpánicas enfermas con anterioridad
son más sensibles a estos traumatismos y facilitan el asiento de
infecciones subsecuentes. La mayoría de las perforaciones timpánicas
curan espontáneamente si se controla la infección y se restaura
la función de la Trompa de Eustaquio.
Los buzos adiestrados nunca esperan a sentir dolor o presión en
los oídos para compensar, con la práctica, esta maniobra
se hace en forma automática y se lleva a cabo junto con la purga
del visor.
Si una persona durante el descenso no puede aliviar la molestia en los
oídos, debe volver a la superficie, so pena de perder la audición
o tener otra complicación más desagradable aún. El
barotrauma en el oído interno se debe a intentos forzados y repetidos
para tratar de igualar la presión en el oído cuando la Trompa
de Eustaquio está bloqueada. Los síntomas que se presentan
son vértigo persistente, hipoacusia neurosensorial y tinitus. Este
aumento de la presión intracraneal puede romper estructuras en
el oído interno y producir una fístula en el laberinto,
con daño posterior de la coclea y de la función vestibular.
El daño en el oído interno puede ocurrir independientemente
del daño del oído medio.96,97 El tratamiento de esta condición
exige reposo en cama con la cabeza elevada para disminuir la presión
del líquido cefalorraquídeo que pudiese propiciar una fístula
perinlinfática y la mezcla de la endolinfa con la perilinfa.
El deterioro en la función del oído interno indica la necesidad
de una timpanotomía exploradora, y la colocación de un parche
en la ventana oval. Al aumento de presión asimétrica entre
el oído medio derecho y el izquierdo con una diferencia de 45 mmHg,
se le denomina vértigo alternobárico. Esta diferencia de
presión es transmitida al laberinto, produciendo náusea,
vómito y desorientación, y a pesar de que los síntomas
no son muy intensos, cuando ocurren dentro del agua pueden propiciar ahogamiento.93
Los senos paranasales son cavidades óseas no colapsables llenas
de aire, éstas se compensan a través de los meatos superior
y medio, durante la maniobra de soplar por la nariz apretando las narinas.
La rinosinusitis, alérgica o vasomotora, la rinitis viral o infecciosa,
las sinusitis agudas o crónicas y las alteraciones anatómicas
del esqueleto nasal, ocasionan inflamación y edema en las mucosas
de los senos paranasales bloqueando su libre drenaje, y también
inflaman la Trompa de Eustaquio haciendo imposible las maniobras compensatorias,
produciendo sangrado de las membranas mucosas de los senos, así
como dolor frontal o en el maxilar superior.99-100 Personas con gripa
no deben bucear.
La terapéutica de estas contingencias se enfoca a descongestionar
las mucosas, esto se logra con vasocontrictores y cortisona. Existen gotas
nasales con fluocinolona, clorhidrato de fenilefrina y antibióticos
tópicos, neomicina y polimixina que son útiles en 2 a 3
aplicaciones durante el día o en atomizadores como la beclometasona.
Es común que algunos buzos empleen descongestionantes antes de
bucear del tipo de la pseudoefidrina en gotas nasales para aliviar la
congestión, pero debe recordarse que estas substancias pueden producir
rebote en un corto periodo de tiempo, pudiéndose agravar la congestión
nasal durante la inmersión, es preferible emplear pseudoefedrina
en tabletas orales 60 mg, 2 a 3 veces al día con anterioridad a
la inmersión.101
El más peligroso de los barotraumas sin duda alguna es el de pulmón.
Se produce cuando el buzo asciende sin exhalar el aire contenido en los
pulmones, ya que al aumentar éste su volumen, rompe los alveolos.
Suele acompañarse de enfisema subcutáneo y neumomediastino.
Los síntomas más comunes son disnea, dolor pleural, disfagia,
dolor torácico, cambio en la voz, y crepitación subcutánea
en regiones infraclaviculares, cuello y nuca. La imagen radiológica
es típica de esta condición, diferentes grados de neumotórax,
hasta el pulmón colapsado y aire en el tejido celular subcutáneo.
El colapso pulmonar puede acarrear insuficiencia cardiaca, choque y producir
la muerte.102-103 El aire del neumomediastino puede entrar por las venas
pulmonares al lado izquierdo del corazón y producir embolismo arterial
sistémico.104
Los casos más graves de barotrauma del pulmón son debidos
a un ascenso de emergencia, pero hay que tener presente que pueden existir
factores anatómicos predisponentes, como por ejemplo bulas enfisematosas.
No es raro, sin embargo, que el barotrauma del pulmón ocurra debido
a una mala técnica de exhalación en personas sanas. En alguna
otra parte señalamos que la velocidad de ascenso nunca debe ser
superior a 60 pies por minuto, y nunca sin exhalar el aire. En términos
generales, un buzo nunca deberá ascender más rápido
que la más pequeña de las burbujas que vaya dejando.
Cuando la embolia aérea ocurre debido a un barotrauma pulmonar
y éste compromete al cerebro, el síncope es frecuente, con
déficit focal neurológico. En algunos pacientes se ha descrito
isquemia miocárdica y arritmias por embolia coronaria.105 También
se han descrito burbujas en los vasos retinianos,104 por lo que el examen
oftalmoscópico es mandatorio durante la exploración.
El mantenimiento de la respiración y de una adecuada oxigenación
son esenciales, en caso de enfisema subcutáneo o mediastinal, la
administración de oxígeno ayuda a remover el nitrógeno
del área enfisematosa. La evacuación del neumotórax
se lleva a cabo con la instalación de una sonda pleural con sello.
El drenaje del mediastino está indicado en personas que han tenido
además de neumotórax, embolismo aéreo y que van a
ser sometidas a terapia de recompresión, puesto que el neumotórax
tenderá a expanderse nuevamente durante el ascenso en la cámara
hiperbárica. El embolismo aéreo se trata desde luego como
ya señalamos arriba con recompresión. Por razones obvias,
queda proscrita la práctica del buceo a personas con propensión
al neumotórax espontáneo.
Es común que un accidente en el buceo propicie otro. Por ejemplo:
una avería en el regulador de suministro de aire puede producir
ahogamiento y pánico, el pánico hace que el buzo en vez
de buscar a su compañero, emprenda un ascenso de emergencia inflando
su chaleco compensador para salir del agua. El ascenso rápido produce
neumotórax, neumomediastino, y enfermedad por descompresión
con embolismo aéreo, etc.
INTOXICACION POR MONOXIDO DE CARBONO
La intoxicación por este gas ocurre por contaminación del
aire con el que se llena el tanque para bucear. Los tanques de buceo se
llenan por medio de un compresor que la mayoría de las veces es
movido por un motor de combustión interna, que despide monóxido
de carbono entre otros gases, como producto de la combustión incompleta.
Cuando por falta de precaución llega a entrar humo del escape del
motor a la toma de aire del compresor, el aire con el que se llenan los
tanques se contamina. Por otro lado, cuando se sobrecalientan los compresores
queman aceite lubricante que también contamina, aun cuando el compresor
sea movido por motores eléctricos. De acuerdo con la Marina de
los Estados Unidos de Norteamérica, el aire con el que se llenan
los tanques de buceo no debe contener más de 0.001% (10 partes
por millón) de monóxido de carbono. Si el aire de un tanque
de buceo llegara a contener 0.02% de monóxido de carbono en la
superficie, a 40 metros de profundidad (5 atmósferas), su concentración
será de 0.1% que se considera letal.
El monóxido de carbono tiene una afinidad por la hemoglobina 200
veces mayor que la del oxígeno,106 por lo que se une muy fácilmente
a ella. Los síntomas de intoxicación por monóxido
de carbono son náuseas, debilidad, mareo, disnea, dolor retrosternal,
agitación, vómito, confusión, dolor abdominal, convulsiones,
tinitus y parestesias, las mucosas y los labios toman una coloración
rojo cereza.107
Los síntomas cardiovasculares, por fortuna, sólo se presentan
a niveles muy elevados de carboxihemoglobina, más de 6%,108 pero
desde luego son muy deletéreos sobre todo en personas que padecen
cardiopatía isquémica.109 Aun cuando no directamente relacionado
con el hecho de bucear, pero también como causa productora de intoxicación
por monóxido de carbono, resulta el ser transportado desde tierra
hasta el sitio de buceo en una embarcación cuyo motor lo despide.
Esto ocurre predominantemente con embarcaciones antiguas (más de
10 años de uso), con cabina cerrada y mayores de 22 pies de eslora,
que operan con motor de gasolina y sin detector de monóxido de
carbono.110 En nuestro país, el buceo deportivo emplea muchas lanchas
pequeñas con motor único fuera de borda de 80 a 160 caballos
de fuerza, no es infrecuente que no lleven toldo para protección
solar y más aún sin servicio de comunicación con
tierra, ni una plataforma donde poder acostar a un accidentado mientras
se llega a tierra (cosa que en ocasiones tarda varias horas), muy pocas
veces llevan agua potable y nunca botiquín de primeros auxilios
especializado, y mucho menos aún oxígeno a bordo. Desde
luego hay honrosas excepciones como ocurre en el puerto de Tuxpan, Ver.
Los buzos y la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas
deben hacer presión sobre estos establecimientos con el fin de
que mejoren su servicio, teniendo en cuenta que en el diario oficial de
la Federación publicado el lunes 12 de septiembre de 1994 (segunda
sección) pág. 75, se dictaron las normas oficiales mexicanas
05-TUR-1994, sobre los requisitos mínimos de seguridad, a los que
deben sujetarse las operadoras de buceo para garantizar la prestación
del servicio, de tal manera que no es una solicitud o un deseo sino un
derecho.
Finalmente, en 1987, el Centro de Control de Enfermedades en Atlanta,
informó que no se habían detectado casos de SIDA adquiridos
a través de los equipos de buceo los cuales suelen rentarse, pero
de cualquier manera sugirieron un protocolo para la limpieza del equipo.111
Tampoco ha sido prohibida la práctica del buceo a personas con
VIH positivo, ni el empleo de la reanimación boca a boca.112 Otro
gran capítulo de la patología relacionada con el buceo es
la producida por la flora y la fauna existente en el medio ambiente, pero
debido a la magnitud de ese problema merece ser tratada en otra comunicación.
Por último, es conveniente señalar que la medicina del buceo
es sumamente compleja y que la patología aún no se conoce
del todo. En estos padecimientos es frecuente que el interrogatorio directo
no se pueda obtener, por lo que la reconstrucción minuciosa de
los hechos obtenida a través del compañero de buceo se vuelve
de trascendental importancia.
CONCLUSIONES
Después de haber abordado los padecimientos relacionados con el
buceo, podría quedar la impresión en el lector que este
deporte es sumamente peligroso como para practicarlo, cosa que no es así,
los accidentes se presentan con poca frecuencia, y como todo en la vida
sólo ocurren cuando se violan las reglas. El examen médico
minucioso y orientado permite conocer qué persona es apta para
la práctica de este deporte. A la historia clínica se deben
añadir el examen otológico, la teleradiografía PA
de tórax, el electrocardiograma, el ecocardiograma con contraste
salino, y en algunos casos, la topografía computarizada de los
senos paranasales. Ningún otro estudio resulta indispensable.
La mayoría de los accidentes del buceo son previsibles, y varias
reglas de obediencia saltan a la vista: 1) Buena condición física,
2) Abstenerse de beber y fumar, 3) Nunca separarse del compañero,
4) Nunca ascender a velocidad mayor de 60 pies/minuto, 5) No efectuar
ascensos por arriba del nivel del mar, sino hasta 12 hrs después
de una inmersión, 6) No efectuar inmersiones repetitivas el mismo
día (más de 3), 7) Conocer en dónde se encuentra
localizada la cámara hiperbarica de descompresión más
cercana, 8) Mantener comunicación entre la embarcación y
tierra, y llevar oxígeno en aquélla, 9) Usar trajes aislantes
para bucear, 10) Checar el equipo periódicamente, 11) No bucear
sin un examen médico especializado previo.
Hace tan sólo unas cuantas décadas, los médicos
tenían que resolver problemas que hoy casi no se ven, como son
las neumopatías por humo de leña, la silicotuberculosis
de los mineros, la sífilis, las heridas por flecha y las mordeduras
por animales ponzoñosos, pero concomitantemente han aparecido otros
males como el SIDA, el mal de montaña, las enfermedades de la aviación
y del buceo, y desde luego, la enorme patología del espacio sideral.
El médico debe prepararse para atender la patología actual
y la que está por venir, porque ésta dejó de ser
ciencia-ficción para convertirse exclusivamente en ciencia.
Agradecimientos: Los autores agradecen la valiosa colaboración
de los Drs. Pelayo Vilar Puig, Presidente de la Academia Nacional de Medicina,
y el Dr. Cuauhtémoc Sánchez, Director General en México
de Diver Alert Network, por su valiosa colaboración en la revisión
del manuscrito desde el punto de vista otorrinolaringológico y
su asistencia en Medicina Hiperbárica, respectivamente.
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